Honduras
Disculpe la demora, pero estoy seguro de que mi familia la recibió como se merece", esas fueron las primeras palabras del candidato a la presidencia por el Partido Democracia Cristiana de Honduras, Felícito Ordóñez Ávila, mas conocido como Felicito Ávila, al momento de llegar a su casa y conocer que nosotros lo aguardábamos para realizar la entrevista que días atrás habíamos pactado por teléfono.
Se acercó a su esposa y tiernamente la saludó con un beso, como es su costumbre, según lo reveló Gloria Olinda Reyes, su compañera de hogar desde hace mucho tiempo. La entrevista inició y la verdad se convirtió en una amena charla de paisanos.
"Licho", como cariñosamente lo llaman sus familiares y cercanas amistades, es oriundo de la comunidad de El Vado, Nacaome, Valle. Es hijo de Eucebio Ordóñez y Evangelina Ávila.
Su niñez la vivió en esa localidad y como cualquier pequeño se dedicaba en sus tiempos libres a correr por esos llanos, mientras jugaba con sus amigos. Otra de las actividades que siempre realizó desde infante fue trabajar en el campo; primero en las tierras de sus progenitores y luego en una compañía productora de hortalizas, en donde uno de sus tíos era administrador.
Sus años escolares los cursó en la escuela de El Vado y en Agua Fría. A los dieciséis años y por las amistades de su familia logra un plaza como maestro empírico en un centro escolar.
"Fue una gran satisfacción para mí ejercer esa noble profesión por dos años en el centro educativo La Democracia, ubicado en una comunidad del sur llamada Campamento, muy cerca de Nacaome. Desde esa época me incliné por las relaciones humanas y empecé a involucrarme en los problemas de las comunidades y en su gente, tratando de ayudarlos a salir de sus dificultades.
Tuve muchas satisfacciones, no económicas, pues como maestro solo ganaba mensual noventa lempiras, pero sí muy personales.
Me involucré mucho en reconstruir las instalaciones escolares que se vieron afectadas en ese tiempo por las torrenciales lluvias que azotaban las localidades y por la falta de mantenimiento de que eran objeto.
Con la ayuda de unos amigos y el trabajo de los padres de familia logramos repararla", confesó mientras en su rostro denotaba un aire de nostalgia por aquellos tiempos.
La pareja ideal
El encuentro entre periodista y el presidenciable tuvo lugar en su residencia, en donde mientras la temperatura de la tarde subía, esta se aplacaba con exquisitos tés preparado especialmente para los que ahí estábamos, el candidato revelaba detalles de cómo había sido ese primer encuentro con su ahora esposa.
A Gloria la conocí cuando trabajaba como rociador en el Servicio Nacional de Erradicación de la Malaria en la ciudad de Choluteca. Sus padres tenían un comedor y yo era un asiduo visitante del mismo, me encantaba la comida pero también era un pretexto para poder verla. Tuvimos un noviazgo muy bonito, logré ganarme la confianza de sus hermanos y en especial de sus padres.
Nos casamos en 1973 en la iglesia San José Obrero de Choluteca, en una ceremonia familiar. Nuestra relación desde un inicio se caracterizó por el respeto, cariño, amor, confianza y tolerancia. "Todo lo que soy y tengo es gracias al respaldo de mi esposa. Esa tolerancia de saber que en varios episodios de nuestro matrimonio tendría que afrontar las cosas sola, no le hizo desmayar para apoyarme en todo momento. Es por eso que nuestra relación ha durado tanto".
Momentos importantes
Para Felícito Ordóñez, su vida se segmenta en especiales episodios, que lo han marcado como ser humano.
"Hago un análisis, así rápido para recordar los momentos importantes en mi vida y debo decir que atesoro muchos. Por ejemplo, el momento en que dije ante Dios: sí acepto y me convertí en el esposo de Gloria me llenó de mucha emoción; luego el nacimiento de mis hijos Gricelda Yamileth, Lourdes Rosibel, Claudia Lizeth, Gustavo Adolfo y Vanesa Michelle, son en esencia mis grandes tesoros y por los que lucho por construir una Honduras mejor.
Nosotros hemos vivido plenamente, no tanto por la comodidad económica, sino por la unión y los valores que a través del ejemplo hemos logrado trasladar a nuestro descendientes". "Otro momento muy especial lo constituyó el saber que mi esposa fue una de las sobrevivientes del accidente que ocurrió el 30 de mayo de 2008 en el aeropuerto Internacional de Toncontín. Este evento puso a prueba mi fe en Dios y también nos dio la oportunidad de reafirmar nuestro amor y unirnos más.
El saber que ella era una de las sobrevivientes, créame que fue un episodio de felicidad indescriptible", asegura el entrevistado, mientras recibe a uno de sus nietos, que con gran emoción se acomoda en su regazo.
El candidato manifiesta de forma categórica que Dios ha sido bondadoso con él. Le ha dado la oportunidad de conformar y preservar un matrimonio de más de treinta y cinco años, experimentar en cinco ocasiones la bendición de ser padre y ahora tener la oportunidad de poder hacer algo por esta tierra que lo vio nacer, crecer y triunfar.