Honduras
Se dirigía al hospital a dar a luz, pero jamás imaginó el lugar fúnebre donde nacería su bebé.
Una mujer, de quien no se ha revelado aún su nombre ni edad, tuvo a su bebé en un vehículo de Medicina Forense, donde a diario son trasladados los muertos que deja la violencia en Tegucigalpa y alrededores.
Se supo que la madre reside en una humilde vivienda, en las faldas del cerro Juana Laínez de Tegucigalpa. Se dirigía a pie hacia el hospital Escuela, donde los médicos atenderían su parto.
Pero las contracciones la sorprendieron cuando transitaba frente a los depósitos de la morgue capitalina, ubicada detrás del centro hospitalario. El dolor de las contracciones la hicieron desfallecer.
Carlos Rosa, empleado de la morgue, salía a depositar algunos cadáveres cuando encontró a la joven tirada en el piso y a punto de dar a luz.
De inmediato la levantó para auxiliarla. Algunos trabajadores de una construcción cercana al lugar corrieron a socorrer a la futura madre.
Entre todos, la cargaron en brazos para subirla a un vehículo asignado a Medicina Forense y llevarla hacia la sala de partos del hospital.
Sin embargo, fueron sorprendidos por un tráfico congestionado, típico de las calles capitalinas, y en ese momento la mujer rompió la fuente.
Rosa tuvo que poner en práctica sus conocimientos de paramédico para asistir el nacimiento.
Minutos después se escuchó una palmada y el llanto de un pequeño varón. El "morguero" dijo que no pudo cortar el cordón umbilical por falta de bisturí.
Paramédicos llegaron posteriormente para dar un tratamiento especializado a la madre y a su hijo, quienes fueron trasladados al Materno Infantil del hospital Escuela.
Familiares llegaron a la sala de maternidad donde madre e hijo fueron reportados con buen estado de salud.
En honor al héroe, los padres decidieron bautizar al pequeño con el nombre de Rosa, apellido del empleado de la morgue.