El ejército de guerreros chinos que custodió al emperador Qin Shihuangdi en las profundidades de una tumba subterránea durante más de 2,000 años, llegó a Chile.
Alrededor de 8,000 guerreros conforman ese peculiar ejército y son 10 los que están en Chile.
Las figuras de arcilla, cada una de 1.80 metro de altura, en posición de combate y con sus particulares y diferentes peinados, posturas y expresiones faciales, están en exhibición. Se trata de los Guerreros de Terracota que honran con su presencia en la sala central del Centro Cultural Palacio La Moneda en Santiago de Chile.
En total 124 valiosos objetos de las dinastías Qin y Han, incluido soldados y algunos caballos de terracota del mausoleo de Xi’an, conformar la exposición "La Antigua China y el Ejército de Terracota".
"Esta es la parte de la globalización que necesitamos potenciar, porque significa diálogo de culturas, conexión profunda entre los pueblos, comunión de sueños. No es una casualidad que en castellano usemos el verbo ‘orientar’ para referirnos a la búsqueda del buen camino", dijo la mandataria chilena Michelle Bachelet al inaugurar la exposición la semana anterior.
HISTORIA DE LOS GUERREROS. Los guerreros protegían el lado este de la tumba, mientras imitaciones de montañas, creadas de piedras preciosas, y ríos de mercurio servían como barreras naturales para el norte, sur y oeste. El emperador ordenó modelar generales, arqueros, combatientes a caballo, conductores de carros, acróbatas, escribanos, artistas, burócratas, músicos, hilanderos y hasta pájaros.
El 20 de marzo de 1974, agricultores cavaban un hoyo a las fueras de Xi’an y por casualidad descubrieron la tumba de Qin Shi Huang, quien gobernó el país entre 221 y 210 a de C. Permaneció oculta por 2,000 años y se estima que 700,000 esclavos participaron en la construcción del complejo de 56 kilómetros cuadrados, un esfuerzo que duró más de 36 años.
De todos los confines de China fueron llamados los mejores artesanos, que esculpieron un magnífico palacio para el emperador debajo del monte Li, en la provincia de Shansi, en la región central del país. Muchas de las maravillas de la tumba fueron descritas por el historiador chino Sima Qian menos de un siglo después de la muerte de Shi Huangdi, pero nunca mencionó al ejército de terracota, descubierto en 1974. Lo valioso de las figuras halladas es su realismo: no fueron vaciadas en moldes, sino modeladas en forma individual, y tienen un nivel de perfección que ha desconcertado a los expertos.
El cuerpo de cada figura consta de piernas macizas y torso hueco; la cabeza y las manos fueron cocidas por separado y después se unieron al cuerpo mediante delgadas tiras de barro. Los toques finales se hicieron con un barro más fino, y los soldados fueron pintados así: pantalones de color azul marino, zapatos negros con agujetas rojas, y túnicas verdes con botones dorados y cordones púrpura. Incluso los remaches, las hebillas de los cinturones y la suela de los zapatos de los soldados arrodillados fueron esculpidos con asombroso detalle.
En 1980 se descubrieron dos carros de bronce pintados. Cada uno de estos carros está formado por más de 3,000 piezas. Los cuatro caballos de cada carro están guiados por un conductor imperial. Según algunos estudios, el primero de estos carros serviría para allanar el camino del séquito del emperador mientras que el segundo sería el carro en el que el monarca dormiría. Los carros no son a tamaño real (más o menos la mitad) y tenían incrustaciones de plata y oro.
En 2009 se descubrieron más guerreros sin barba, lo que indica que eran jóvenes. Se estima que de unos 17 años, lo que indica que por aquel entonces también se reclutaban menores en el ejército.
Hace más de 2,000 años, ocho mil de estos soldados fueron enterrados en un gigantesco complejo funerario subterráneo, para acompañar después de la muerte al primer emperador de China, Qin Shi Huang. Cada figura es distinta a la otra y su descubrimiento, a las afueras de la ciudad de Xi’an, en 1974, es considerado uno de los mayores hallazgos arqueológicos del siglo XX.ENIGMÁTICO. Como ironía, mientras esta serena exposición sobre la antigua cultura china se desarrollaba en el Museo Británico, los diarios ingleses criticaban las prácticas de represión política del régimen chino y en las calles de Londres se producían protestas y disturbios por el paso de la antorcha de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. El año pasado, en el Museo Británico de Londres, estas figuras fueron vistas por 850 mil visitantes en seis meses. La cifra batió todos los récords, convirtiéndola en la exposición más exitosa del museo después de Tesoros de Tutankamon, de 1972, con 1.7 millón de visitantes, pero con un año de exhibición. Interminables filas se formaron alrededor del edificio y el museo permaneció abierto hasta la medianoche cuatro días por semana.LA VISITA A CHILE. La muestra La antigua China y el ejército de terracota, además, reunirá un centenar de objetos de jade y bronce de las dinastías Qin y Han. Una de las causas del magnetismo que provocan estas reliquias radica en su historia. Hasta el 30 de abril de 2010, por primera vez en Chile se podrá ver cara a cara a estos guardianes del emperador chino que también creó la Gran Muralla y el sistema único de moneda y escritura del país.
HISTORIA DE LOS GUERREROS.
Los guerreros protegían el lado este de la tumba, mientras imitaciones de montañas, creadas de piedras preciosas, y ríos de mercurio servían como barreras naturales para el norte, sur y oeste. El emperador ordenó modelar generales, arqueros, combatientes a caballo, conductores de carros, acróbatas, escribanos, artistas, burócratas, músicos, hilanderos y hasta pájaros.
El 20 de marzo de 1974, agricultores cavaban un hoyo a las fueras de Xi’an y por casualidad descubrieron la tumba de Qin Shi Huang, quien gobernó el país entre 221 y 210 a de C. Permaneció oculta por 2,000 años y se estima que 700,000 esclavos participaron en la construcción del complejo de 56 kilómetros cuadrados, un esfuerzo que duró más de 36 años.
De todos los confines de China fueron llamados los mejores artesanos, que esculpieron un magnífico palacio para el emperador debajo del monte Li, en la provincia de Shansi, en la región central del país. Muchas de las maravillas de la tumba fueron descritas por el historiador chino Sima Qian menos de un siglo después de la muerte de Shi Huangdi, pero nunca mencionó al ejército de terracota, descubierto en 1974. Lo valioso de las figuras halladas es su realismo: no fueron vaciadas en moldes, sino modeladas en forma individual, y tienen un nivel de perfección que ha desconcertado a los expertos.
El cuerpo de cada figura consta de piernas macizas y torso hueco; la cabeza y las manos fueron cocidas por separado y después se unieron al cuerpo mediante delgadas tiras de barro. Los toques finales se hicieron con un barro más fino, y los soldados fueron pintados así: pantalones de color azul marino, zapatos negros con agujetas rojas, y túnicas verdes con botones dorados y cordones púrpura. Incluso los remaches, las hebillas de los cinturones y la suela de los zapatos de los soldados arrodillados fueron esculpidos con asombroso detalle.
En 1980 se descubrieron dos carros de bronce pintados. Cada uno de estos carros está formado por más de 3,000 piezas. Los cuatro caballos de cada carro están guiados por un conductor imperial. Según algunos estudios, el primero de estos carros serviría para allanar el camino del séquito del emperador mientras que el segundo sería el carro en el que el monarca dormiría. Los carros no son a tamaño real (más o menos la mitad) y tenían incrustaciones de plata y oro.
En 2009 se descubrieron más guerreros sin barba, lo que indica que eran jóvenes. Se estima que de unos 17 años, lo que indica que por aquel entonces también se reclutaban menores en el ejército.
ENIGMÁTICO. El año pasado, en el Museo Británico de Londres, estas figuras fueron vistas por 850 mil visitantes en seis meses. La cifra batió todos los récords, convirtiéndola en la exposición más exitosa del museo después de Tesoros de Tutankamon, de 1972, con 1.7 millón de visitantes, pero con un año de exhibición. Interminables filas se formaron alrededor del edificio y el museo permaneció abierto hasta la medianoche cuatro días por semana.
Como ironía, mientras esta serena exposición sobre la antigua cultura china se desarrollaba en el Museo Británico, los diarios ingleses criticaban las prácticas de represión política del régimen chino y en las calles de Londres se producían protestas y disturbios por el paso de la antorcha de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.
LA VISITA A CHILE.
Hasta el 30 de abril de 2010, por primera vez en Chile se podrá ver cara a cara a estos guardianes del emperador chino que también creó la Gran Muralla y el sistema único de moneda y escritura del país.
La muestra La antigua China y el ejército de terracota, además, reunirá un centenar de objetos de jade y bronce de las dinastías Qin y Han. Una de las causas del magnetismo que provocan estas reliquias radica en su historia.siempre@elheraldo.hn