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¿frío, lluvia o calor? las cabañuelas contestan

En esta tradición, el hollín que cae de la chimenea y el olor de los desagües son señales de una siembra “retorcida”.
02.01.10 - Actualizado: 02.01.10 06:01pm - Redacción: redaccion@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

Apenas han transcurrido tres días del nuevo año y ya tenemos la predicción de cómo estará el clima en los próximos tres meses.

No es que se trate de una primicia informativa que nos haya llevado a entrevistar al más laureado pronosticador del globo terráqueo o que esté a nuestro alcance uno de los más misteriosos oráculos.

Se trata sencillamente de haber estado muy atentos de cómo se comportó el clima durante las primeras 48 horas de 2010.

Si la resaca del 31 de diciembre no lo fulminó, seguramente se percató que el 1 de enero el clima estuvo caluroso y despejado, el sol brillaba volviendo más intenso el azul del cielo.

Sin embargo, seguramente se percató que ayer el clima estuvo opaco, muy nublado, con vientos frescos y hasta con algo de llovizna.
Pues sencillamente es gracias a ese estado en el tiempo y a la milenaria tradición de las cabañuelas que ya tenemos el estimado de cómo estará el clima durante enero y febrero.

La tradición

Las cabañuelas no son más que una ancestral tradición que se practica en los países de habla hispana con la que se calcula el estado del tiempo a largo plazo, identificando algunas características atmosféricas durante un período de tiempo.

En todos los puntos de la Tierra no se utilizan los mismos días para realizar el pronóstico, por ejemplo: en América el vaticinio se hace en el mes de enero, en sus primeros 12 días, mientras que los hindúes lo hacen a mitad de invierno.

Para predecir el clima según el comportamiento del mismo en los días de medición, la persona se basa en indicadores como la forma de las nubes, la dirección del viento, las características del sol, la luna, las estrellas, la niebla, el rocío de la mañana, el arco iris o el granizo.

Según la tradición, el comportamiento de los animales como la aparición de hormigas aladas, el orejeo de las mulas, que los palomos se bañen, el gato lavándose la cara es utilizado como pronóstico de lluvia; que el gallo que cante de día es un posible cambio de tiempo, gatos que corren y saltan son señal de viento.

Con la técnica de las cabañuelas, también se cree que el comportamiento de las personas tiene que ver con el pronóstico del tiempo, por ejemplo: si el “pronosticador” tuviera picor o le doliera una antigua cicatriz, sería posible cambio de tiempo.

Otros signos de lluvia podrían ser los crujidos y sonidos de muebles. En esta tradición, el hollín que cae de la chimenea y el olor de los desagües son señales de una siembra “retorcida”.

Se resisten a morir

Actualmente la meteorología considera que, aunque la predicción a corto plazo mediante el saber popular y la experiencia es perfectamente factible, no sucede así con la predicción a largo plazo, motivo por el cual es considerada una pseudociencia.

De igual manera, los avances tecnológicos que se aplican a la meteorología, y que han tomado auge en las recientes décadas pasadas, han hecho que esta tradición se vaya perdiendo.

Sin embargo, en los hombres y mujeres de tierra adentro, es decir en los pobladores del campo, esta tradición es fundamental sobre todo para la siembra.

Los abuelos aseguran que la tradición de las cabañuelas no es solo un creencia que tiene que ver con la cultura de los pueblos, sino que se trata de una real costumbre para calcular el clima.

La ciencia rechaza la creencia

Desde el punto de vista científico, las cabañuelas carecen por completo de sentido a la hora de obtener predicciones sobre el tiempo meteorológico.

Algunos de los motivos son, por ejemplo, que no se puede realizar una predicción correcta observando solamente el tiempo de un lugar concreto, ya que el tiempo no evoluciona de forma independiente en unos sitios sin afectarse otros. Es decir, que una tormenta que se formó a miles de kilómetros puede llegar hasta el lugar de la "predicción" y cambiar un día soleado por una tormenta de granizo en muy poco tiempo.

Por otra parte, la creencia frecuente de que la luna está relacionada con la meteorología no tiene base alguna, ya que la influencia de la luna sobre la atmósfera es insignificante. Por mucho que la luna afecte a las mareas marinas, las mareas atmosféricas son mínimas.

Debido a esto, pues, ningún centro meteorológico utiliza las cabañuelas como apoyo a sus predicciones, por considerarlas totalmente inútiles.

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Tradicionalmente las personas han recurrido al estado del tiempo de los primeros 12 días del año para saber cuáles serán las condiciones que predominarán en los 12 meses restantes.
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