Una nueva vida para el occidente

Marginada por los gobiernos de turno, la ciudad de Gracias comienza a tener un despegue económico basado en el turismo y la agricultura.
ElHeraldo.hn

Honduras

16.01.2010 - Gustavo Banegas - gustavo.castilloSPAMFILTER@elheraldo.hn

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Ubicado en el occidente de Honduras, la ciudad de Gracias poco a poco recupera su brillo lucido durante la epoca colonial. Marginada por los gobiernos de turno, la ciudad comienza a tener un despegue económico basado en el turismo y la agricultura.

Todo ello con el propósito de llevar más oportunidades para los más desposeídos de esta zona.

En este apartado destaca el proyecto Vida Mejor, de la Fundación para el Desarrollo Integral de Honduras (Fundeih), el cual ha beneficiado a más de 2,000 familias del departamento de Lempira.

Esta organización trabaja con programas que ayudan a reducir enfermedades respiratorias y gastrointestinales, además de generar ingresos adicionales que ayuden a las familias a generar ahorros en su presupuesto familiar y lograr la tan ansiada seguridad alimentaria.

Entre los pilares de este proyecto se destaca la construcción de estufas ecólogicas, que evitan que el humo entre en las cocinas y dañe el aparato respiratorio de la mujeres campesinas. Esto sin olvidar que ayudan a reducir el uso de la leña con lo que hay ahorros en el hogar y paralelamente se protege el bosque y el medio ambiente.

“Estas hornillas salen muy baratas porque uno ahorra mucho en leña, además las comidas se cocinan más rápido”, asegura doña María, beneficiada con el proyecto y residente de la aldea San José, en el municipio de Gracias.

Por otro lado, estas comunidades alejadas han tenido escaso acceso al agua potable para consumo personal, por ello, como parte de este trabajo se han instalado filtros de bio-arena.

Con el mismo se pretende mejorar la calidad del agua que se consume y así prevenir enfermedades. Asimismo se enseña la elaboración de huertos familiares para mejorar la calidad para optimizar la alimentación balanceada.

Además de que permite a los propietarios vender el excedente de producto y agenciarse así ingresos adicionales. “Con estos huertos nuestras esposas e hijos tienen varias frutas y verduras para comer todo el año”, explica Juan Cardona, beneficiario del proyecto, al agregar que esto permite un comercio de intercambio con vecinos y familiares que cosechan otros cultivos.

La meta de este programa es llegar a favorecer a corto plazo a 30,000 hogares de la zona occidental del país, es decir la calidad de vida de 15,000 personas e incorporar a otras 20,000 más a diferentes microempresas.

Apoyo. “Estos proyectos en su conjunto mejoran enormemente la calidad de vida de la familia porque el uso de los fogones rudimentarios daña la salud de las madres y sus hijos que se exponen constantemente al hollín al cocinar los alimentos”, afirma Juan Orlando Hernández, actual diputado de este departamento e impulsor del Fundeih en Honduras.

Hernández expresó que el gobierno que está por asumir el poder tiene el compromiso de extender este programa a todo el país. “Al consumir menos leña se reduce el tiempo destinado para la recolección de la misma, lo cual favorece a los niños para que puedan ir a la escuela o los adultos realizar otras actividades productivas”, agrega.

Otro de los logros obtenidos por Fundeih es la creación de microempresas cuyas operaciones giran alrededor de programas que generan empleo directo e indirecto.

Para el caso, en la fabricación de filtros se involucra a personas de la misma comunidad, y con la estufa se utilizan materiales de construcción de la localidad de tal forma que se impulsa la creación de pequeñas empresas.

Con el proyecto de los huertos familiares, además, se puede comercializar los excedentes, se logra diversificar el tipo de sembradío para obtener plantas medicinales u ornamentales, e incluso dotarlos de valor agregado como por ejemplo hacer encurtidos o dulces. Sin olvidar que proporciona alimentación segura y variada todo el año, reduciendo los riesgos de la hambruna.

Estudios recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Honduras destacan lo factible y productivo del proyecto en la zonas rurales, enfatizó Juan Orlando.

Ahorros. “Antes una familia con una estufa de leña normal necesitaba hasta siete piezas de leña para generar calor o cocinar alimentos, pero con la nueva hornilla se requiere solo una, lo que significa que se va a necesitar cortar menos árboles para satisfacer las necesidades familiares”, recordó Hernández.

Según colaboradores de Fundeih, la hornilla económica permite hasta un 60% de la leña con relación al fogón tradicional.

En conclusión, para Juan Orlando la idea es que este tipo de proyectos contribuya al crecimiento y desarrollo de la comunidad de forma integral ya que los miembros de la comunidad se involucran directamente en el planteamiento y desarrollo de este proyecto.

De igual manera recalcó que la hornilla económica es de fácil adquisición y de bajo costo, además los mismos miembros de la comunidad se involucran en la construcción, como contraparte de los recursos que se invierten.

Por otro lado, el uso de los filtros para el agua que utilizan las familias en el área rural disminuye las enfermedades gastrointestinales en un 25%, al mejorar el abastecimiento de agua en un 32% y al mejorar el saneamiento en un 39% mediante el tratamiento y el almacenamiento seguro del agua doméstico, con el uso de filtros de consumo de agua se hace en forma más segura para todos y se garantiza una mejor calidad de vida para los pobladores de esta zona.

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Don José en un campo de cultivo de cebollas que le servirá aún para consumo propio e intercambio comercial con otros vecinos de su comunidad, la aldea San José.
Don José en un campo de cultivo de cebollas que le servirá aún para consumo propio e intercambio comercial con otros vecinos de su comunidad, la aldea San José.

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