Iraq
La InfanterÃa de Marina de Estados Unidos concluyó ayer con una misión de casi siete años en Irak, al entregar formalmente el control del desierto occidental del paÃs al ejército iraquÃ, en el principio de un retiro acelerado de todos los cuerpos militares norteamericanos mientras Washington traslada su enfoque militar de Irak a Afganistán.
Si todo va conforme a lo planeado, los últimos infantes de Marina restantes serán seguidos por decenas de miles de soldados estadounidenses en los próximos meses.
La InfanterÃa de Marina estadounidense hizo la entrega formal del control de la provincia de Anbar, una zona que fue considerada uno de los principales campos de batalla contra los insurgentes iraquÃes. Anbar, dominada por los sunÃes, es la provincia más grande de Irak.
La ceremonia se realizó en Ramadi, a unos 115 kilómetros (70 millas) al oeste de Bagdad, donde ocurrieron algunas de las batallas más feroces de la guerra.
Se interpretaron los himnos nacionales de ambas naciones. La partida de los infantes de Marina es el inicio de una retirada acelerada de los efectivos estadounidenses de Irak, paÃs al que invadieron en 2003. La primera División Mecanizada del Ejército quedará a cargo de la capital iraquà y del vaso desierto en la provincia de Anbar.
Entretanto en Bagdad, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, sostuvo conversaciones con altos funcionarios iraquÃes en medio de crecientes tensiones sobre los planes del gobierno de impedir la participación electoral de ciertos candidatos por sus presuntos vÃnculos con el régimen del depuesto Saddam Hussein.
La Casa Blanca teme que las prohibiciones planteen dudas sobre la justicia de las elecciones parlamentarias del 7 de marzo, vistas como un paso importante en el cronograma del retiro militar estadounidense y como un medio para desatascar asuntos clave como la distribución del rédito petrolero de Irak.