Brasil
El presidente Luiz Inacio Lula da Silva retomó ayer sus funciones al frente del gobierno brasileño y aseguró que no aflojará el ritmo de trabajo, pese a que la semana pasada sufrió una crisis de hipertensión que lo obligó a cancelar su viaje al Foro Económico Mundial de Davos, Suiza.
Lula, de 63 años, dijo que tomará cuidados, aunque sin bajar el ritmo de trabajo en el último año de su segundo mandato.
"Si el gobierno, que está en su último mandato, comienza a aflojar la agenda, da la impresión de que el gobierno acabó, pero falta un año de gobierno. Entonces yo, que soy el jefe, tengo que trabajar más", declaró Lula en su programa radial semanal Café con el Presidente.
"Me voy a cuidar, pero voy a continuar trabajando porque el presidente no se puede quedar en Brasilia (la capital), tiene que recorrer Brasil, visitar obras, inaugurar, dar órdenes de servicio, ese es mi papel. Obviamente puedo hacerlo con un poco más de cuidado", agregó.
Lula sufrió la crisis de salud el miércoles a altas horas de la noche, después de un dÃa lleno de actividades, cuando ya habÃa abordado un avión para viajar a Suiza.
El médico oficial, Cléber Ferreira, lo mandó a desembarcar e internarse a un hospital a causa de una crisis de hipertensión.
El mandatario pasó el fin de semana descansando en su residencia en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, en la periferia industrial de Sao Paulo, y el sábado se sometió a una evaluación fÃsica general.