Hace unas semanas atrás tuvimos el placer de ir de viaje con uno de los hombres que ha transformado la arquitectura de Honduras, Jorge Corleto. Nos invitó a conocer una de sus obras más importantes en el oriente del paÃs, una residencia que pregona en cada ricón el gusto por la arquitectura de vaguardia. Al sur del paÃs, a la salida de Tegucigalpa, en medio de montañas llena de pinos, frÃo y bruma, se esconde esta villa, construida para satisfacer el amor de familia, una residencia hecha para hacer los sueños realidad de su más grande amor, su esposa.
Sus columnas fueron la base para arrancar esta grandiosa obra que hasta hace poco fue terminada. Una villa construida sobre un estricto y marcado gusto colonial, donde la madera preciosa como la caoba fortalece los lienzos y columnas de toda la villa, reforzado con piedra de rÃo, cerámica fina y hierro forjado, juntos enaltecen la arquitectura colonial hondureña por excelencia. Los acabados en cada ricón van de la mano con las piezas que fueron icorporadas y seleccionadas una a una, escogidas a la perfección no sólo para decorar el espacio, sino para cautivar y representar la unión familiar, cada ambiente expresa la fortaleza de quienes las conviven. La sala familiar, que es el primer espacio de la casa, está revestida por piezas que marcan la historia de muchas generaciones al igual que los dormitorios personalizados en toda la casa, una variación de gustos.
