Popol Vuh: el libro sagrado de los mayas

Este libro tiene concomitancias con todos los libros sagrados de la humanidad como la Biblia, el Corán, el Bhagavad Gita o el Libro del Dzyan.
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Honduras

06.02.2010 - Nueva Acrópolis - siempreSPAMFILTER@elheraldo.hn

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En las tierras altas de Guatemala, los sabios mayas quichés redactaron en bellos símbolos de color rojo, negro y turquesa su libro sagrado, con relatos de cosmogonía, teología, antropogénesis, religión, moral e historia de su pueblo y con extraordinaria visión global de todo lo que concebían como humanidad y su gran casa: la Madre, el planeta Tierra.

Popol Vuh puede traducirse como “El libro del consejo” o “El libro de los antiguos” o “El libro de la sabiduría” (pop = juntar; popol = junta, reunión, casa común; Vuh = libro).

Este libro tiene concomitancias con todos los libros sagrados de la humanidad como la Biblia, el Corán, el Bhagavad Gita o el Libro del Dzyan.

Por tratarse del libro sagrado de un pueblo extinto en su naturaleza primordial y perdedor de la guerra que propicia la conquista española, ha sufrido el desprecio y la desacreditación, a causa de un análisis parcial y malicioso, que le considera como un relato mítico de un pueblo primitivo, con historias infantiles, producto de mentes prelógicas y salvajes, ignorando así el profundo sentido ético y trascendente que contiene.

Claves para interpretar
el Popol Vuh

Nuevos investigadores con un revolucionario criterio de interpretación consideran las expresiones literarias de las civilizaciones antiguas bajo tres puntos de vista, que permiten un acercamiento más real al espíritu del pueblo que las creó.

1. Histórico. Comprende datos cronológicos exactos o aproximados, secuencias de hechos, fechas, dinastías reales y sacerdotales. Así el Popol Vuh describe las migraciones de los pueblos que ocuparon el territorio de Guatemala. También las sucesiones de los reyes y señores del Quiché hasta Don Juan Rojas, que gobernó hasta 1550, ya en época colonial.

2. Mítico. Comprende el pasado simbólico y heroico de estos pueblos. En este caso, todo lo relativo a la creación del universo, del hombre y de todas las criaturas.

3. Místico. Se refiere al mensaje moral de los libros sagrados. Nadie que conozca aun superficialmente la obra, puede negar el profundo mensaje moral que entraña.

Desde su primera publicación en 1857, el Popol Vuh revolucionó la mentalidad imperante acerca de los pueblos americanos. Se trata, ni más ni menos que del manuscrito más notable de la antigua literatura americana.

Con sus relatos míticos, históricos y su contenido moral y metafórico, sitúa a los pueblos mayas entre las más desarrolladas civilizaciones de la antigüedad.

El Popol Vuh no supone una historia fantástica y desarticulada, sino toda una cosmogonía vigente aún entre los actuales pueblos indígenas de Guatemala.

Corre parejo con otras reconocidas epopeyas y narraciones épicas consideradas patrimonio de la humanidad: “La odisea”, “La araucana” y el Mío Cid. Traducido en numerosos idiomas, actualmente se lee y estudia el Popol Vuh con el mayor interés antropológico y espiritual.

El Manuscrito Original

Poco después de la conquista, hacia 1550, un natural del Quiché que aprendió a leer y escribir con los religiosos españoles, escribió el Popol Vuh en lengua quiché, pero en caracteres latinos.

“El libro del consejo o de la sabiduría” fue escrito para suplir la falta de otro, muy antiguo, que se había perdido o escondido a los ojos de los españoles, y que contenía las tradiciones y hechos que el Popol Vuh que conocemos relata. Este libro también fue escondido por los quichés, y no fue hasta 150 años después que tenemos noticia de él.

A principios del siglo XVIII vivió en Chichicastenango Fray Francisco Ximénez, dominico estudioso y conocedor de las lenguas quiché, cachiquel y tzutuhil.

Seguramente llegó a ser de mucha confianza para los habitantes de esa región, porque ellos mismos le dieron a conocer el libro escondido. Ximénez lo transcribió en quiché, lo tradujo al castellano para que la gente de habla hispana pudiera entender la doctrina y tradiciones de los quichés y lo devolvió a sus dueños que nuevamente lo ocultaron. Pero quedó en sus manos la copia que él mismo había hecho y que se considera hoy en día el manuscrito original del Popol Vuh.

Ximénez afirma que existían muchos otros libros que contenían la doctrina maya, que no tenía un autor sino muchos, y que describían el saber del pueblo, tradiciones que siempre habían conocido y practicado, y como él mismo decía: “estando en el curato de Santo Tomás Chichicastenango, hallé que era la doctrina que primero mamaban con la leche y que todos ellos casi lo tienen de memoria y descubría que de aquestos libros tenían muchos entre sí…” Fray Francisco compuso varios libros, y el libro que nos ocupa estaba incluido en una versión junto con otros, cuyo título era “El arte de las tres lenguas. Un confesionario, un catecismo de indios y las historias del origen de los indios de esta provincia de Goatemala, traducidas de la lengua quiché a la castellana”.

Traducciones y Publicaciones

Algunos expertos afirman que no hay ninguna traducción que realmente haya respetado por completo el espíritu del Popol Vuh.

En 1728, el dominico Fray Francisco Ximénez hace la primera traducción que consta de 112 folios a dos columnas. A la muerte del párroco sus obras permanecieron en el convento y en 1830, con la supresión de las casas de religiosos, bajo el gobierno de Francisco Morazán, pasó a manos de la Biblioteca de la Universidad.

En 1853, viaja a Guatemala el Dr. Carl Scherzer. Encuentra en la biblioteca el volumen de Ximénez y hace sacar una copia para llevarse a Europa.

En 1855, el abate francés Charles Etienne Brasseur de Bourbourg viaja a Guatemala y se hace cargo del curato de Rabinal, donde aprende la lengua quiché. Allí llegó el manuscrito de Ximénez y lo tradujo del castellano al francés. Se llevó el original del Popol Vuh transcrito por Ximénez y a su muerte pasó a manos de Edwar Ayer, junto con otros documentos de la colección del abate.

En 1857 se publica en Viena la primera edición castellana del manuscrito, dirigida por Scherzer y de acuerdo a la copia que hizo sacar en Guatemala, durante su viaje.

En 1913, se publica en Leipzig, Alemania, una edición en lengua alemana a cargo de Noah Elieser Pohorrilles.

Y a partir de esa fecha, hasta el día de hoy, son innumerables las ediciones en diversos idiomas en todos los continentes.

Actualmente, y de manera insospechada, el manuscrito original de Fray Francisco Ximénez se encuentra en la Biblioteca de Newberry, en Chicago, Estados Unidos. Donde con previa cita, argumentando nuestro interés y con todas las normas de seguridad, se puede visitar el libro sagrado de nuestros antepasados mayas.

En la visita, luego de registrar con un guardia nuestra identidad, nos hacen pasar bajo la observación de dos guardias custodios, a una urna de cristal con la temperatura y humedad controladas, allí nos proveen de especiales guantes de terciopelo para tener la maravillosa oportunidad de hojear aquella joya literaria.

Si estuviéramos allí, el guardia curioso observaría nuestro éxtasis al contemplar el Popol Vuh y probablemente nos preguntaría, por qué tanto interés por aquel viejo manuscrito… el visitante centroamericano, con gran orgullo le respondería, “de qué otra manera podría contemplar la sabiduría de mis padres”.

Con esta serie de artículos dedicados al enigma precolombino les invitamos a empaparse de los valores y la sabiduría de las grandes culturas e imperios que poblaron esta tierra americana. Les invitamos al asombro de las grandezas de nuestro continente y rescatar las verdaderas raíces de América.

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La escritura maya estaba compuesta por pictogramas o ideogramas. No se trata de letras sino de símbolos que transmiten ideas completas, parecidos a la escritura jeroglífica egipcia o a los símbolos chinos.
La escritura maya estaba compuesta por pictogramas o ideogramas. No se trata de letras sino de símbolos que transmiten ideas completas, parecidos a la escritura jeroglífica egipcia o a los símbolos chinos.

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