Honduras
Treinta y cinco personas que se conducían a bordo de un autobús se salvaron de morir luego de que la unidad cayera en un abismo de 200 metros de profundidad. En el accidente una joven perdió la vida y fue identificada únicamente como Emy.
Se informó que el bus conducía a las personas a una reunión evangélica en Santa Bárbara y que todos los accidentados residen en la colonia Suyapa de Chamelecón. El conductor del bus, Daniel Eduardo Tovar, relató que le fallaron los frenos en la parte final de una cuesta muy pronunciada, que además tiene una curva muy encerrada de menos de 45 grados de ángulo.
El bus, que iba a una velocidad de cien kilómetros por hora, pegó en la barra de hierro que protege la curva y salió disparado, elevándose al menos veinte metros por el aire, lo que le permitió superar una profunda zanja con muchas rocas en el fondo.
La unidad cayó sobre sus cuatro ruedas, no volcó y un árbol lo detuvo a unos cien metros más abajo, en ese momento se abrió la puerta y salieron disparados hacia afuera la joven fallecida y Jorge Luis Orellana, ayudante del bus.
El cuerpo de la víctima chocó contra un árbol y quedó en estado de agonía, varios pasajeros la subieron hasta la carretera pero cuando llegó la ambulancia ya había fallecido.
Los 35 pasajeros pertenecen a la Iglesia Hondureña del Evangelio de Cristo.
Alquilaron un bus para que los llevara a Las Vegas, Santa Bárbara, en donde celebrarían un bautismo múltiple.
La comitiva salió a las 7:30 de la mañana de ayer domingo de la colonia Suyapa, sector de Chamelecón. Los viajeros dijeron que muy alegres venían cantando por el camino y que a las nueve de la mañana se produjo la tragedia.
Vivos de milagro
Los sobrevivientes sienten fortalecida su fe, porque a pesar de que una de la hermanas de la iglesia falleció, no hubo más víctimas. Cindy Valladares dijo en la habitación del hospital que la mano de Dios los protegió del accidente.
Motoristas con experiencia comentaron que no se explican cómo se salvaron, tomando en cuenta lo hondo del abismo y el hecho de que desde el sitio donde quedó el bus sobre sus cuatro ruedas hay otros cien metros de profundidad, con una pendiente muy pronunciada.
Los sobrevivientes fueron atendidos en el hospital de la empresa minera de El Mochito, donde solo quedaron internos el chofer y el ayudante del bus, a todos los demás se les dio el alta porque están fuera de peligro.
Mientras tanto, en el hospital Mario Rivas de San Pedro Sula, permanecen internados tres sobrevivientes: Rosa Aguilera, de 52, Nohemí Aguilera, de 54 años, y Cristian Turcios, de 21 años de edad, quienes tienen golpes de gravedad aunque su situación es delicada, pero estable, según los médicos.
Un enorme rótulo un kilómetro antes de la cuesta donde ocurrió el accidente, que da acceso al municipio de Las Vegas, advierte sobre el peligro de esa zona.
Sin embargo, agentes de la Policía de Tránsito expresan que los conductores de buses y camiones que circulan no toman en serio el aviso y por eso allí ocurren todos los años accidentes fatales.