Honduras
La libertad de expresión en Honduras está amenazada, pese a ser el bastión de la libertad.
De acuerdo al periodista y abogado Guillermo Fiallos Aguilar, en el mundo moderno la libertad de prensa es la principal y, en cierto modo, el elemento constitutivo de la libertad.
"Para cualquier sociedad que aspira a tener un gobierno que rinda cuentas es de suma importancia la existencia de observadores externos e independientes como son los periodistas ya que de la labor informadora del periodista se beneficia toda la sociedad".
Tomando en consideración los ejes descritos en la Declaración de Chapultepec, para Fiallos se pueden considerar como principales amenazas y obstáculos contra la libertad de expresión en Honduras, la restricción del derecho a buscar y recibir información, particularmente la que viene del sector público.
Es del criterio que en los últimos años ha existido restricción para buscar y recibir información a pesar que contamos con un Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP).
Se ha tratado de que el pueblo no reciba la información en tiempo y forma oportuna y correcta. No ha habido un ambiente tan abierto para que cualquier ciudadano, y no digamos un periodista, pueda externar su opinión sin temor a represalias contra su humanidad o la de su familia.
Por tanto, la libertad para hablar, para escribir y para disentir ha quedado seriamente vulnerada en los años recién pasados.
En segundo lugar, en los últimos años se ha perseguido, trastocado la vida y los sueños de muchos periodistas. La intimidación manifiesta o velada no fue una conducta aislada ya que muchos comunicadores sociales tuvieron que salir huyendo del país por temor a sus vidas e incluso se ha atentado contra sus bienes.
Las amenazas a los periodistas ha venido de muchos sectores de la sociedad. No estando exentos ni el Estado como tal, ni organizaciones ubicadas fuera del andamiaje estatal. Es decir, que la intimidación hacia los comunicadores sociales ha provenido de varios sectores.
También en Honduras, como en otras naciones del mundo, han surgido caudillos de diferente naturaleza que se creen dueños absolutos de la verdad y quien esté contra los que ellos predican es un enemigo al cual se le aplica no solo las censuras tácitas o expresas, sino el encierro, el destierro o el entierro.