Honduras
Apenas son 10 y son los encargados de controlar el infierno vial en las siete avenidas.
Su presencia en la zona es casi nula. Cuando se les requiere no están y los usuarios del transporte urbano los acusan más bien de ser responsables de incentivar los niveles de tráfico cuando dirigen la circulación vehicular.
Su punto de encuentro es el famoso palo de hule ubicado entre la primera y segunda avenidas, donde hacen rondas para dirigir el tráfico.
Ahí operan también agentes de la Policía Nacional que, según acusaciones de los usuarios, se dedican a hablar por teléfono e intercambiar impresiones con jovencitas que transitan por el lugar o tienen puestos de venta en las cercanías.
Estos suman 20, un número irrisorio cuando entre las siete avenidas circulan a diario unas cinco mil personas.
Descontrol
El problema del tráfico en Comayagüela se ha salido de las manos de las autoridades. Ni la Alcaldía Municipal ni la Dirección Nacional de Tránsito han podido hacerle frente a este flagelo que a diario convierte la zona en un infierno.
Según la Ley de Tránsito deben asignarse un total de 25 agentes a las siete avenidas y actualmente solo hay 10.
Este número apenas alcanza para controlar el parque vehicular que circula ahí y que suma más de cinco mil automotores, entre ellos 800 buses de la ruta urbana y 400 taxis, que son los que más caos vial causan.
El desastre es palpable durante las horas pico en la primera avenida, donde no menos de 30 buses se ubican en fila india, sin moverse un ápice esperando llenarse de pasajeros.
Pero, lo peor es que, a vista y paciencia de los agentes de tránsito, los conductores de las unidades de transporte urbano transitan por la segunda y cuarta avenidas sin respetar el cambio de vías puesto en marcha por la Alcaldía Municipal en 2008.
Carlos Lozano (nombre ficticio), ha vivido muchas historias en Comayagüela. Este capitalino residente en la colonia Bella Vista, asegura que lo que se vive en las avenidas parece increíble.
"Cuando llegan policías, lo hacen desde las 7:00 de la mañana, pero en vez de proteger la integridad física de los capitalinos, se dedican a hablar por teléfono, o enamorar jovencitas. Tengo más de 20 años de vender en este lugar y no me van a venir a mí a engañar. No son todos", dijo.
Silvia Ponce, residente en El Carrizal, está cansada de las casi dos horas que le toma llegar al centro de Tegucigalpa.
"Viajo todos los días y varias veces he escuchado cuando el conductor le pregunta al cobrador si hay policías de tránsito adelante para detenerse más tiempo en la estación, lo que da tiempo a los ladrones para que nos quiten lo poco que cargamos", dijo la estudiante.
La asignación de agentes
Ante las quejas, las autoridades de la Dirección Nacional de Tránsito aseguran que para ofrecer un mejor servicio a la población han ubicado a los agentes por Distrito Policial.
El objetivo es tener una mayor cobertura y un mejor radio de acción, sin embargo, estos cambios no han aminorado el caos.
Los 10 elementos asignados a la zona son distribuidos en tres turnos y su labor, además de agilizar el tráfico, es aplicar las sanciones necesarias a quienes cometen infracciones.
Las que van desde graves, menos graves y las sanciones económicas, pero aplicando la ley de manera uniforme para todos.
Ramón Banegas, jefe del Departamento de Operaciones de la Dirección Nacional de Tránsito, explicó a EL HERALDO que los agentes están asignados a las siete avenidas de Comayagüela para ayudar a movilizar a las unidades de transporte urbanos y los taxis.
"Cada agente que está asignado a cada uno de los distritos deberá cumplir la ley. Los agentes de tránsito no deben ponerse de acuerdo con ningún conductor para nada, el ciudadano que violente las leyes de tránsito tiene que pagar las infracciones, las que oscilan entre 300 y 600 lempiras, según la gravedad de la misma", dijo.
Según Banegas, el 90 por ciento de las infracciones son por estacionarse fuera de la bahía, en el caso de los buses, y aparcarse en sitios prohibidos, en el caso de taxis y conductores particulares.
Semanalmente el Distrito 3-1, al que han sido asignados los 10 agentes de tránsito, reporta unas 10 infracciones, una cantidad que parece pequeña en comparación al desastre que causa el tráfico en la zona.
La acusación de los capitalinos en cuanto a la aplicación de la ley es que esta no es pareja.
Por lo menos eso es lo que cree Roberto García, un capitalino residente en la colonia Centroamérica Oeste.
"Tránsito envía a los agentes para que vigilen a los buseros pero en la realidad lo que hacen es ponerse a negociar con ellos sobre la tarifa que les corresponde. Al final no se ponen a pensar que uno como usuario es el más afectado", dijo.
EL HERALDO hizo un recorrido de varios días por la zona y la presencia de agentes de tránsito y de la Policía Nacional era casi inexistente.
Los pocos que se visualizan se ubican en la primera avenida, por el palo de hule o en el puente Mallol, y se encontró a algunos policías motorizados, que lejos de hacer rondas se dedicaron a hablar por teléfono.
La preocupación de los miles de capitalinos que circulan por la zona es latente.
Además de tardarse horas para llegar a sus centros de trabajo a causa del tráfico vehicular, deben enfrentar a la delincuencia, que valiéndose de decenas de tácticas los despoja de sus pertenencias en buses y taxis.