Honduras
A punto de ser víctima de un síncope, el Albo pasó de rozar el tercer gol a sufrir un preinfarto en el minuto 92 y celebrar como loco el 2-1 ante el Vida, lo que significó la asunción al liderato...
Para ello tuvo que viajar por un verdadero tobogán que incluyó un horrible primer tiempo, una gran etapa de complemento, tres golazos, un fogonazo de Franz Arévalo que le quemó los dedos a Yull Arzú y una melé en el área local que Charles Córdoba no pudo torcer frente a Donis que, segundos después, salvó en la raya un centro que llovió en su área... La palabra infartante se ha quedado corta.
Cuando no querés ser...
Mientras el Rojo de Carlos Martínez se tomaba la Vida con ligereza y se encaprichaba en no mostrar todas las armas que lo tienen como el equipo de moda, al Olimpia no le ajustaba con Ramón Núñez y Dani Turcios para construir las columnas que servirían para sostener la forma de gobierno que pretendía el colombiano Carlos Restrepo...
Demasiado económico, la línea ofensiva del Rey de Copas apenas asustaba al bien plantado Yull Arzú; al minuto 42, la única triangulación perfecta entre Reynaldo Tilguath y Ramón produjo un remate de volea del Principito que el uno del Cocotero supo desviar con atino a la esquina.
La emboscada que mandó el largirucho entrenador visitante surgía efecto. Vida no jugaba como el líder revelación que fue toda la primera vuelta y destruía toda forma de vida humana en el mitad del campo para deshabilitar los circuitos olimpistas.
Jerry Bengtson apenas tenía a Charles Córdoba a pocos metros, mientras que Bryan Beckeles y óscar Fortín (el lateral izquierdo que sustituía a Carlos Arbizú) asomaban poco su carrocería por la capital y Nahún ávila, temprano, sustituía al lesionado Jorge Lozano (con un fuerte trauma en la rodilla izquierda, que podría ser un desgarro o una tendinitis).
Con todo, el Vida tartamudeaba, trababa, embargaba los bienes ofensivos del Blanco y hasta casi se tropezaba con la gloria... al minuto 57, Carlos Solórzano recibió pase de Córdoba y elevó sin misericordia, con Donis vencido y pidiendo clemencia al cielo capitalino.
Lo supo definir...en el momento justo
Pero dos minutos después apareció una jugada de otro partido y el Albo pudo inyectar emoción al partido.
Segunda triangulación inspirada por Dani Turcios y concluida con un tremendo centro de Will Barahona, que encontró la cabeza de Everaldo, que volvió a verse como el Everaldo del primer ciclo en Olimpia.
El pueblo blanco, poco en el Nacional, estalló en la grada y empezó a repetir el hit de la noche: "Que el sábado, tenemos que ganar..." (en alusión al clásico ante España que se viene el fin de semana en San Pedro Sula).
El gol trajo, proporcionalmente, la subida de nivel de los mejores hombres del Vida, otro golazo de Olimpia (al minuto 70, habilitación de viejo zorro del Chino Tilguath que Dani Turcios pudo definir de sexto año, con una vaselina de zurda que dejó perplejo a Yull Arzú), el reencuentro de Bonieck García con la grama y el volumen alto de la música que venía desde La Ceiba y que ponía los altoparlantes en sintonía con la previa ostentosa del juego.
Hasta que al 72, un centro con alta presencia de veneno de Francisco Pavón encontró la testa de Charles Córdoba y aceleraba el corazón del Rojo. Otra buena anotación para un segundo tiempo que reivindicaba el partido de la fecha.
Uf... Y vino Donis a salvar la noche. Y el León amanece de líder. Y se viene el clásico...