Guatemala
El ex presidente guatemalteco Alfonso Portillo (2000-2004) compareció ante la justicia bajo fuertes medidas de seguridad y durante los 45 minutos en que tomó la palabra para defenderse de las acusaciones de lavado de dinero, descalificó la acusación estadounidense.
Se trata, dijo, de un juicio "eminentemente político" y de "revanchismo" porque se negó a apoyar "la invasión en Irak" en el 2003.
"Yo fui el único presidente (de Centroamérica) que no firmé la carta y no apoyé la invasión y eso me están cobrando", agregó.
"Mi argumento fue que mi país ya había sido invadido en el pasado".
Estados Unidos impulsó una invasión a Guatemala en 1954 para derrocar al presidente Jacobo Arbez, quien promovió una reforma agraria y expropió tierras bajo intereses norteamericanos.
El ex mandatario recordó que la negativa a apoyar la guerra en Irak se la hizo saber al actual embajador estadounidense, Stephen McFarland, que en ese tiempo fungía como ministro consejero de la sede diplomática.
Amenazas a jueces
Al inicio de la audiencia, celebrada en el centro de la capital guatemalteca, los tres magistrados del Tribunal V de Sentencia recibieron una llamada telefónica con amenazas de muerte contra sus familias, según la jueza Morelia Ríos.
"Si no suspenden la audiencia, en quince minutos los matamos (a los familiares)" indicaron en la llamada, dijo Ríos. Sin embargo, la sesión continuó. El fiscal Juan Francisco Sandoval argumentó que la extradición es viable debido las pruebas contundentes presentadas por la justicia norteamericana.
La acusación da cuenta de al menos 17 transacciones sospechosas de lavado de dinero por unos 70 millones de dólares, tanto en suelo estadounidense como en europeo cuando Portillo ocupó la presidencia.
No obstante, reconoció que el convenio de extradición entre Guatemala y Estados Unidos firmado en 1903, no establece lavado de dinero, aunque consideró que Guatemala ratificó en 2006 la convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción que incluye ese delito.