Artistas, travestis, prostitutas y futbolistas. La mansión está llena para otra noche de una fiesta animada. Esta, sin embargo, promete algo más. La atracción especial enloquece a los invitados.
Algunos caen al suelo y se desternillan. No creen en la escena que presencian. Un asno de verdad y un enano entran en acción para un insólito espectáculo de sexo explícito que despertaría la envidia del emperador romano, Calígula, famoso por las orgías que promovía".
De esta manera empieza un extenso e impactante reportaje del período carioca "O Día", que expone, con todo detalle, la cara más sórdida de Adriano.
Aunque la semana pasada negó padecer problemas de alcoholismo, el relato del diario brasileño lo presenta como una persona totalmente trastornada con una vida desordenada y de excesos. "Tiene una personalidad perturbada y colecciona historias estrafalarias que revelan la vida loca que lleva", indica el rotativo.
El Emperador es un adicto a las orgías, maratones de sexo que organiza en su mansión en la Barra da Tijuca que empiezan al atardecer y, regadas de alcohol, se alargan hasta la mañana siguiente.
Otro "point" de Adriano es el lujoso hotel Sheraton donde lleva a sus conquistas, artistas o del mundo del "famoseo" carioca.
Como si no fuera suficiente, también tiene una especie de "conseguidor" sexual, un amigo que se encarga de buscarle mujeres siempre que es necesario.
Incurable.
Su entorno lo está convenciendo a que acepte alguna oferta de Europa tras el Mundial.
"Aquí no hay forma de recuperarse, hace lo que quiere en el Flamengo porque el club le deja. Ya ha ido al médico, pero no sirve de nada. Mientras siga aquí, es imposible controlarlo", afirman sus amigos. En Río, incluso, se afirma que el Emperador tiene todos los números de acabar como Garrincha, muerto en la más absoluta pobreza por culpa de la bebida.
Sus allegados están más que preocupados. Su madre y su abuela organizan grupos de oración, a los que Adriano no compareció nunca.