En la cripta de la catedral de San Salvador, una anciana se arrodilla ante la tumba del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, asesinado hace 30 años, y como si fuera un mártir elevado a santo le pide por un milagro: frenar la ola de violencia delincuencial.
Esteban Escobar, de 67 años, deja caer a un costado de la tumba un par de claveles blancos mientras se persigna y le reza a quien considera "su santo, el San Romero de América".
A diario, salvo un par de días a la semana, la cripta de catedral es muy visitada por turistas extranjeros, estudiantes y salvadoreños que depositan flores o rezan ante la tumba de monseñor Óscar Arnulfo Romero para pedirle favores o milagros.
Con filmes, foros, procesiones y homilías, la comunidad salvadoreña más grande fuera de El Salvador planea conmemorar a partir de este fin de semana el 30mo aniversario del asesinato de uno de sus más grandes iconos: monseñor Óscar Arnulfo Romero.
Romero es conocido y ampliamente venerado por los salvadoreños por su defensa de los pobres y víctimas de violaciones a los derechos humanos durante la pasada guerra civil en ese país. Fue asesinado el 24 de marzo de 1980, a los 62 años, mientras celebraba misa en la capilla de un hospital de la capital salvadoreña.
Aparentemente sus sermones de denuncia de abusos, asesinatos y atropellos de los más necesitados y afectados por la guerra civil disgustaron al mayor Roberto D’Aubuisson, quien, de acuerdo con la Comisión de la Verdad creada tras los acuerdos de paz de 1992, conspiró para matar al religioso.
CELEBRACIONES.Un proyecto por Internet de la Casa de la Cultura de El Salvador en Los Ángeles, www.radiopipiles.org, dedicará toda la programación del miércoles 24 a Romero, poniendo música, charlas, intercambios de opiniones, semblanzas, lecturas y testimonios, dijo Dagoberto Reyes, director del centro cultural.Se prevén celebraciones similares en otras ciudades de Estados Unidos. "Queremos darle tributo a nuestro obispo mártir, recordando su mensaje y legado histórico para la humanidad, porque la vida de monseñor Romero fue un ejemplo a seguir y nos inspira a promover los valores que él vivió y pregonó en su ministerio eclesiástico", señaló en un comunicado Walter Durán, cónsul de El Salvador en Los Ángeles.
CONMEMORACIÓN.Fue en la capilla de este hospital donde a las seis y quince minutos de la tarde del 24 de marzo de 1980, un francotirador de los escuadrones de ultraderecha asesinó de un balazo en el corazón al arzobispo mientras oficiaba misa."Cipotes (jóvenes) pongan atención voy a explicarles quién fue monseñor Romero", decía con voz fuerte la monja Sanador, mientras les contababa que el arzobispo "siempre estuvo a la par de los pobres, fueron su opción y él mismo vivió con mucha humildad".Los estudiantes visitaron la pequeña casa donde vivía Romero. Intactos siguen su modesto dormitorio con una cama y un escritorio, objetos personales, sotanas, incluida la que llevaba el día que cayó asesinado, todavía con restos de sangre."Es bueno conocer todo esto, su vida, ver que fue un hombre importante y dicen que hace milagros, así que yo ya le pedí uno que es que tengamos paz", dijo a la AFP Norma Recinos, una joven estudiante de noveno grado de la escuela Liga Panamericana.En el sector noroeste de San Salvador, en el hospital para enfermos de cáncer La Divina Providencia, la joven monja Mercedes Sanador, sirve de guía a un numeroso grupo de estudiantes de una escuela pública que ha llegado a conocer cómo fue la vida del religioso.
CELEBRACIONES.
Un proyecto por Internet de la Casa de la Cultura de El Salvador en Los Ángeles, www.radiopipiles.org, dedicará toda la programación del miércoles 24 a Romero, poniendo música, charlas, intercambios de opiniones, semblanzas, lecturas y testimonios, dijo Dagoberto Reyes, director del centro cultural.
Se prevén celebraciones similares en otras ciudades de Estados Unidos.
CONMEMORACIÓN.
En el sector noroeste de San Salvador, en el hospital para enfermos de cáncer La Divina Providencia, la joven monja Mercedes Sanador, sirve de guía a un numeroso grupo de estudiantes de una escuela pública que ha llegado a conocer cómo fue la vida del religioso.
Fue en la capilla de este hospital donde a las seis y quince minutos de la tarde del 24 de marzo de 1980, un francotirador de los escuadrones de ultraderecha asesinó de un balazo en el corazón al arzobispo mientras oficiaba misa.
"Cipotes (jóvenes) pongan atención voy a explicarles quién fue monseñor Romero", decía con voz fuerte la monja Sanador, mientras les contababa que el arzobispo "siempre estuvo a la par de los pobres, fueron su opción y él mismo vivió con mucha humildad".
Los estudiantes visitaron la pequeña casa donde vivía Romero. Intactos siguen su modesto dormitorio con una cama y un escritorio, objetos personales, sotanas, incluida la que llevaba el día que cayó asesinado, todavía con restos de sangre.
"Es bueno conocer todo esto, su vida, ver que fue un hombre importante y dicen que hace milagros, así que yo ya le pedí uno que es que tengamos paz", dijo a la AFP Norma Recinos, una joven estudiante de noveno grado de la escuela Liga Panamericana.
