Una pequeña llama hace la diferencia

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Honduras

20.03.2010 - Nueva Acrópolis - infoSPAMFILTER@acropolishonduras.org

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Desde la época de la Grecia clásica, se considera el heroísmo como una virtud fundamental del ser humano que supone el valor necesario para realizar hechos extraordinarios, ya sea por generosidad o bien por servicio a una causa noble. Y se llama héroe a todo aquel que realiza esas acciones o posee esas cualidades sorprendentes, tanto es así que algunos héroes de la mitología griega llegaron a ser considerados semidioses.

El héroe de la mitología griega por excelencia es Heracles. Representa al hombre cuyas cualidades lo hacen destacarse del resto de los seres humanos. Es aquella gema pulida a base de trabajo interior con énfasis en corregir sus defectos y fortalecer sus virtudes. Heracles fue el que ha vencido sus propias limitaciones y defectos a base de esfuerzo, puede marcar la diferencia para sus semejantes, inspirarlos e incluso motivarlos a que no desfallezcan en la búsqueda de su destino.

Camino al heroísmo.

No existe una única ruta que conduzca al heroísmo, cada quien según sus propias capacidades debe encontrar la forma para llegar a ser héroe. Usualmente se entiende heroísmo como la capacidad de una persona para realizar actos extraordinarios, por tanto el héroe es reconocido públicamente como poco común. Un halo de reconocimiento, fama y gloria rodea a ese hombre, sin embargo, tal circunstancia es algo totalmente humano e inevitable, pero el prestigio no constituye la razón de ser del héroe, pues este se alimenta de idealismo y de amor a sus semejantes en lugar de adulaciones que no hacen más que alentar la vanidad y el egoísmo.

Todo acto heroico supone un sacrificio, un sobreesfuerzo para "llegar a la meta" y ser un vencedor. Las personas con características heroicas están motivadas por la convicción del servicio a los demás, visto ante ojos extraños esos actos se percibirían como irracionales o ilógicos, faltos de interés y de poco beneficio alguno. Indudablemente el heroísmo excede a la persona misma y al tiempo, convierte en inmortales los hombres que marcaron la diferencia.

La humanidad siempre necesitó ejemplos y modelos heroicos para imitarlos y seguirlos. Las hazañas heroicas son la sal de la vida del hombre. Sin duda que la vida sería sumamente aburrida si nos sumergimos en una eterna mediocridad. De vez en cuando son necesarios hombres y mujeres que destaquen, que nos emocionen con sus hazañas, nos hagan soñar y vibrar, nos que nos hagan sentir la valentía, la sinceridad, el amor y los frutos del trabajo desinteresado. Esa es la sal que impide la descomposición de las sociedades, es el empuje que transforma las sociedades en civilizaciones.

UN MUNDO MEJOR.

El heroísmo es un tema que debemos enseñar a los jóvenes y niños. Soñar con personas que a su medida cambien su mundo constituyendo de tal forma ciudadanos ejemplares. Fortalecer el heroísmo constituye un eficaz remedio para combatir la mezquindad, el confort y el egoísmo que sin lugar a dudas es el alimento por excelencia del cual se nutre la intolerancia y nos aleja de los demás al punto mismo de considerarlos nuestros enemigos. De mediocridad, odio e intolerancia ya está lleno el mundo, ante la oscuridad de esta pérdida de valores cuyos únicos culpables no somos más que nosotros mismos, una pequeña luz hace la diferencia. Si nuestro país está mal sin duda se debe a que nosotros los hondureños estamos mal. Solo teniendo hombres y mujeres virtuosos nuestro entorno será mejor, por ende si queremos una mejor Honduras es imperativo que seamos mejores hondureños, comprometidos en ser mejores ciudadanos, damas y caballeros con la convicción plena que cada esfuerzo cuenta y es necesario.

Evidentemente no somos héroes al estilo de la mitología clásica, sin embargo hay un tipo de heroísmo ignorado hoy por las personas: el heroísmo cotidiano, aquel que diariamente se manifiesta en nuestro deseo y esfuerzo de ser mejores personas, hombres y mujeres que sueñan con construir un mundo nuevo y mejor. Es el heroísmo que carece de publicidad, no demanda de reconocimiento ni remuneración o cualquier otro tipo de gratificación que no sea más que la satisfacción del deber cumplido, del orgullo y la dignidad de hacer nuestro mejor esfuerzo; cumplir con nuestro deber.

Es el esfuerzo extra que el artista añade a su obra, el científico a la humanidad, el obrero a su trabajo. Es la diferencia entre el picapedrero que talla una piedra y el cantero que construye catedrales. Ambas personas hacen lo mismo pero la conciencia del trabajo del segundo le da un sentido de trascendencia y heroicidad diferente.

El afán de superación, de lograr metas y obtener las enseñanzas de la vida y sobre todo de servir de ejemplo a otros, constituye un verdadero heroísmo diario. De las acciones heroicas brotan chispas que iluminan el mundo.

Este artículo va dedicado a todas aquellas personas cuyo espíritu motivó y nos motiva a seguir adelante, desafiando las adversidades y el miedo. A los que viven como el hidalgo Don Quijote de la Mancha en la "divina locura" de ver el mundo como debería de ser y no tal como es, para aquellas personas que nos inspiran y nos recuerdan que vale la pena seguir y que no todo está perdido.

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El heroísmo cotidiano es aquel que diariamente se manifiesta en nuestro deseo y esfuerzo de ser mejores personas, que sueñan con construir un mundo nuevo y mejor.
El heroísmo cotidiano es aquel que diariamente se manifiesta en nuestro deseo y esfuerzo de ser mejores personas, que sueñan con construir un mundo nuevo y mejor.

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