Con una batalla callejera protagonizada por talcigüines que representan el mal y la figura de Jesús que los derrota, el poblado de Texistepeque, 83 km al noroeste de San Salvador, celebró una vieja tradición que atrae a propios y extranjeros.
La celebración, que se realiza cada lunes santo, inició a las 08H00 locales con una misa celebrada en la colonial iglesia de este poblado enclavado entre verdes cerros.
Antes de la misa, cada talcigüin se confesó con el sacerdote y tras recibir la comunión procedió a vestirse con una túnica y una capucha roja.
Talcigüin, que en náhuatl significa "hombre endiablado", es representado por hombres y niños, que deben ser "buenos cristianos" para tener derecho a participar en la fiesta a la cual llegan decenas de centenares de salvadoreños y foráneos.
El festejo popular arrancó con el repique de las campanas de la iglesia, esperado por una treintena de talcigüines para comenzar el recorrido por las calles adyacentes al parque central de la ciudad. La tradición de los talcigüines, que ha sido objeto de estudio en la estatal Universidad de El Salvador, es una representación teatral de la lucha entre el bien y el mal y data de los tiempos de la colonia.