Honduras
04.06.2010 - Arnulfo Ramírez de la Costa - huellashistoricasdehondurasSPAMFILTER@gmail.comCuando se tiene la oportunidad de explorar nuevas tierras y después contar la historia, ya sea escrita o en forma oral, es una doble vivencia porque de alguna forma se trasmite la experiencia y compartes con los demás esas grandes aventuras, es así que la aventura trasciende, en este caso, me refiero a la montaña sagrada de Machu Picchu, Perú, donde tuve el privilegio de concretar unos de mis sueños como historiador para profundizar en el conocimiento de la época prehispánica, a la cual he dedicado gran parte de mi tiempo en la investigación.
Tuve la oportunidad de conocer la ciudad costera de Lima y la ciudad del Cusco, considerada por la UNESCO como patrimonio de la humanidad por la importancia histórica y artística, elevada a más de tres mil metros sobre el nivel del mar; es ahí donde comienza la gran aventura, cerca del cielo, con la cordillera de los Andes y finalmente a la montaña sagrada conocida como Machu Picchu.
MITOS Y REALIDADES
Machu Picchu colinda con un picacho llamado Huayna Picchu, ambos se ubican en una zona muy inclinada con precipicios que miden hasta 400 metros; cercano al sitio arqueológico se encuentra el río Urubamba que viene a armonizar todo el contexto geográfico haciéndolo un lugar ideal por su ubicación geográfica.
Aunque según algunos especialistas de la geología en el subsuelo de Machu Picchu se observan fallas geológicas que incluso en la época de su máximo desarrollo pudieron haber provocado deslizamientos de los suelos, por ello, se observan algunos muros del sitio arqueológico con fracturas en la piedra.
Con la existencia de estos sitios arqueológicos, se vierten muchas historias un tanto fantásticas desde épocas ancestrales pero que, finalmente, acaban engañando a las personas interesadas en estos temas. Aunque siendo historiador me intereso en conocer las fuentes históricas que nos acercan a estas culturas que siguen fascinando en la actualidad.
Se estima que la construcción de Machu Picchu inició en el año de 1450 d. C. por el personaje incaico Pachacútec, su construcción debió continuar en tiempos de Túpac Inca Yupanqui (1471-1493), quizá estuvo habitada en 1532, momento en el cual los conquistadores españoles llegaron a tierra incaica en la que capturaron y ejecutaron al último de los gobernantes, Atahualpa, tema que abordaremos más adelante y con más detalles.
Como suele pasar en nuestros países, usualmente quienes dan a conocer los descubrimientos de estos lugares históricos son extranjeros, en el caso de Machu Picchu el explorador Hiram Bingham, profesor de historia de América en la Universidad de Yale indagó en las fuentes históricas y tuvo a la mano toda la bibliografía disponible de la época, dando cuenta del sitio el 24 de junio de 1911, se le considera el verdadero descubridor a pesar de que llegaron otros antes que él con la diferencia que no eran científicos sino profanadores.
Bingham, en cambio, tenía muy claro lo que buscaba y no fue casualidad el descubrimiento de la ciudad sagrada, fue este quien vio por primera vez las ruinas de Machu Picchu, obviamente, ayudado por un indígena de la zona que llamó Mister Happiness debido a su sonrisa permanente, y un niño llamado Pablito Álvarez.
Según Bingham, la ciudad perdida que buscaba llamada Vilcabamba la Vieja no podía estar ubicada en el lugar que ocupa Machu Picchu. Al llegar al lugar escribió frases que hasta el día de hoy se siguen comentando al ver el sitio arqueológico: “Parecía como un sueño increíble…” También escribió en su diario la siguiente frase: Would anyone believe what I have found…? (¿Quién podrá creer lo que he encontrado?).
Entre lo encontrado por este explorador se encuentran muchos objetos, mismos que se encuentran en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia de Perú y otros en la Universidad de Yale en Estados Unidos.
ARQUITECTURA
En la arquitectura de Machu Picchu se observa una planta rectangular, de forma trapezoidal, de un solo piso, con tres paredes que se les llama huayranas, se utilizaban para guardar o almacenar alimentos; por la abundancia de agua, sobre todo en el invierno, el techo usualmente era de dos caídas de agua, la estructura del techo era cubierta con paja.
En sus edificaciones utilizaron rocas moldeadas en bloques, para su transporte los halaron tirándolos con sogas y deslizándolos, quizá, por senderos de arcilla humedecida desde canteras de las inmediaciones.
La pregunta que mucho nos hacemos es qué técnica utilizaban para cortar las piedras, es sencillo, usaban mazos de piedra y aprovechaban las rajaduras naturales, hay quienes asocian esta técnica a la misma que utilizaban los egipcios.
Según investigaciones arqueológicas, el martillo de piedra que usaban era elaborado de hematita o roca meteorítica, la que posee una dureza increíble, igualmente usaban cinceles de cobre templado y de bronce con alto contenido de estaño; los muros que se observan no caen a plomo sino que se inclinan en talud, esto de alguna forma ayuda a que los muros sean estables, eran pintados de color rojo y otros colores de los que encontraban la materia prima en la misma selva.
El alto grado de perfeccionamiento en el tallado, pulido y ensamblado de las piedras se explicaba por una leyenda del Kak-kaqllu, en la cual los picapedreros nunca revelarían el secreto porque esta deidad les cortó la lengua y así, no revelaran el secreto, otra explicación sobrenatural era el secreto de amasar la piedra, esto se debía a una sustancia disolvente extraída de las hojas que permitía abrir agujeros en las rocas con facilidad permitiéndoles dominar la roca y esta se dejaba moldear.
Dentro de la cosmovisión (forma de concebir la vida) de los pobladores todo es posible
