Cada uno es responsable de construir su propio destino, para lo cual es esencial educarse de manera responsable. La palabra “autoeducarse”, se deriva del prefijo “auto” -que significa sí mismo- y “educire” -que significa sacar de dentro-.
Con lo cual podemos interpretar que “autoeducarse” es equivalente a extraer desde nuestro interior nuestras mayores cualidades, que emanan de nuestro ser trascendente.
Amarse a sí mismo es fundamental para tomar la decisión de autoeducarse. Solo si no respetamos y nos valoramos, estaremos dispuestos a vivir una vida ejemplar, a lograr todo lo que hemos decidido que es bueno para nuestra vida.
El poder de la pedagogía. A continuación describimos el proceso recomendado por la Dra. Delia Steimberg, presidenta internacional de la asociación cultural Nueva Acrópolis, en el camino de la conquista de sí mismo.
Todo proceso requiere una serie de pasos, para llegar a feliz término, no podemos pretender cambiar de la noche a la mañana, pero sí podemos plantear un proceso responsable de crecimiento de desarrollo humano.
ORDEN
Consiste en poner orden en la propia vida. Orden físico y orden en todos los aspectos. Esto significa destinar un lugar para cada cosa y lógicamente, ubicar cada cosa en el lugar que le corresponde.
Ordenar nuestro dormitorio, nuestra casa, nuestro lugar de oficina, nuestro vehículo, nuestro clóset, nuestra computadora… en fin ordenar todo el ambiente físico que nos rodea.
RITMO
Ahora hay que salir de los “picos” y altibajos, que rompen la constancia. Por lo tanto, hay que consolidar hábitos positivos, buenas costumbres, como esta del orden, pero lo fundamental es sostener el ritmo.
Mantener el ritmo significa hacer lo correcto en el tiempo correcto, de manera constante. Sin prisas pero sin pausas. Actuar de forma inexorable, es decir de una manera tan permanente que las cosas buenas se hagan sin fallar.
Dejar de posponer, dejar de actuar con el placer de hacer las cosas al último minuto, dejar de dar excusas y actuar de manera constante, rítmica, contundente.
RESPONSABILIDAD
Ser responsable significa tener la habilidad para responder, es decir la capacidad de asumir compromisos y cumplirlos. Ser responsable es la clave para lograr la salud emocional, puesto que permite a la persona controlar los impulsos instintivos en aras de los deberes.
También la responsabilidad es muy importante para tener salud emocional, porque es un filtro que deja pasar los sentimientos nobles y bloquea las emociones negativas.
Las emociones son como semillas que nace pequeñitas y caen en el suelo fértil de nuestro mundo emocional. Depende de cada quien evaluar si esa emoción es conveniente para el alma o si es dañina.
De esta manera, cada quien se vuelve una especie de agricultor responsable, donde su mundo emocional es su campo de cultivo.
Entonces cada quien es responsable de sacar la maleza (emociones dañinas y egoístas como la ira) y cada quien es responsable de abonar, cuidar, regar y hacer crecer, en cambio, las plantas nobles que merezcan desarrollarse (emociones positivas, sentimientos superiores como el amor, buenas actitudes).
CONOCIMIENTO FIRME Y VIDA ESPIRITUAL
Vincularnos con principios, ideas y virtudes que superan la barrera del tiempo. Cualidades como la honradez, la generosidad, el patriotismo, el espíritu de servicio.
Es decir, tener claridad en nuestra mente de lo que es correcto y tener el valor de respetar esos principios y vivir de acuerdo a ellos.
¿Dónde encontrar esos principios? En los grandes libros, en la vida espiritual, en la compañía de grandes profesionales, en la asistencia a cursos de crecimiento, impartidos por expertos y maestros de gran trayectoria.
Ser arquitectos de nuestro propio destino. Lo esencial de autoeducarnos es volvernos padres de nosotros mismos, eso significa que seremos los responsables de vivir la vida que anhelamos, sin buscar culpables fuera, sin echar la culpa a nuestros padres, a nuestros maestros, a nuestros seres queridos… Somos nosotros los responsables.
Autoeducarse es verse al espejo y guiarse a sí mismo, de manera paciente, por la senda correcta. Nunca dejarse caer ni dar por sentados los defectos que podamos tener, sino que en cambio, estar dispuestos a cambiar, a crecer, a mejorar, gracias al poder incontenible de la autoeducación. ¡Tú puedes ser lo que quieres ser!
