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Epitafios con amor dedican a seres queridos

Desde épocas antiguas, los capitalinos han recurrido a frases para desear el reposo eterno a sus seres queridos.
29.06.10 - Actualizado: 29.06.10 10:19pm - Patricia Cálix : gloria.calix@elheraldo.hn

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Tegucigalpa ,

Honduras

Serie 1/2

"Espíritu armonioso que llegas. Aquí reposa un hombre que pasó por la vida iluminándola de pasión, de poesía y de amor...".

Estos versos que expresan sentimiento se encuentran inscritos sobre la lápida de la tumba que guarda los restos del escritor hondureño Marcos Carías Reyes, fallecido el 24 de octubre de 1949.

Sus deudos quisieron de esta forma perpetuar la memoria de quien también fuera narrador, ensayista, periodista y académico, autor de las novelas "La heredad" y "Trópico", además de ensayos y cuentos.

El texto utilizado para honrar la memoria de los difuntos y que se coloca en las lápidas, como el anteriormente descrito, se conoce como epitafios.

De estos hay muchos en el histórico Cementerio General de Tegucigalpa, construido en 1889, bajo la administración del ex presidente Marco Aurelio Soto, que encierra entre sus deterioradas paredes historias de amor, desamor, alegría y tristeza.

Homenaje memorial

Es común en los camposantos encontrar sobre los sepulcros inscripciones que se convierten en un perpetuo homenaje a la memoria de un ser querido.

El Cementerio General está considerado uno de los sitios más emblemáticos de la capital y donde, según datos de la Alcaldía Municipal, duermen el sueño eterno no menos de medio millón de capitalinos, distribuidos en aproximadamente 40 manzanas de terreno.

Y es que mucho hay que apreciar y admirar en este cementerio que por su por su exquisita arquitectura está incluido dentro del patrimonio capitalino.

Luego de cruzar el amplio portón y contemplar su espléndida fachada, el visitante se adentra en un ambiente impregnado de misterio.

No solo las monumentales tumbas captan la atención, también las inscripciones que hay sobre sus lápidas y placas de mármol y que más de alguna vez han hecho pensar y desear a determinado mortal: "esto quiero que me escriban a mí cuando muera".

Generalmente los capitalinos, para rendirle el último adiós a sus deudos, recurren a epitafios extraídos de pasajes bíblicos, entre los que destacan: "Yo soy el camino la verdad y la vida, nadie viene al Padre sino por mí", Juan 14:6.

O bien otra inscripción común: "El Señor es mi pastor, nada me faltará, en verdes campos me hace reposar...", Salmo 23. Otro de los Salmos escogidos es el 73: "¿A quién tengo yo en los cielos si no a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra".

También se inscriben frases sencillas, pero sin olvidar el amor y la gratitud hacia el ser querido: "Descanse en paz quien en vida fuera... recuerdo de sus esposo, hijos, nietos y demás familiares".

"La mayoría de las personas que vienen a enterrar a sus muertos siempre les escriben algo bonito sobre la fosa, muchos temas de la Biblia son las que he visto. Lo que importa es que se acuerden de uno", manifestó Melecio Guzmán Martínez, uno de los celadores del camposanto.

Más dedicatorias

En este sitio donde reposan 500 mil personas, los epitafios salen al encuentro.

Hay algunos que dejan huellas de sentimiento y esperanza, como el que sus familiares dedicaron a Amarilis Sussette Cáceres, cuya breve existencia, como la de una estrella fugaz, debió ser una blanca página.

"A nuestra pequeña niña, por su heroísmo ante la vida, 27 de abril de 2004 - 9 de agosto de 2004".

Sobre la tumba donde descansa desde 2009 doña Carlota Melgar Pineda, sus familiares mandaron a plasmar sobre una placa de mármol, que semeja una biblia abierta, un fragmento de Proverbios: "Muchas mujeres hicieron el bien, más tú sobrepasaste a todas", además se encuentra colocado un retrato de la difunta.

Algunas son palabras del alma que simplemente retratan el sentir de los seres queridos, muchos que quizá no pudieron decirle en vida, cuánto lo amaron.

"Una alegría que se fue, pero que se recuerda con cariño. Homenaje en el 40 aniversario de HRN, noviembre de 1973", se lee en la placa que se colocó sobre el sepulcro de óscar Díaz Romero.

Así también llama la atención la dedicatoria a la memoria del perito mercantil Rolando Agustín Zelaya Rubio: "Su amor fue la familia; su pasión el trabajo; su divisa el deber y su lema la verdad y la honradez".

El amor filial ocupa el primer lugar. En uno de los mausoleos ubicados a inmediaciones de la entrada del emblemático cementerio, en una de las lápidas, se encuentra la siguiente inscripción: "Amor eterno Juan y María".

Colocar epitafios en la que se considera la última morada de un ser humano, la tumba, es una tradición capitalina heredada desde tiempos remotos.

Una manera de decirle "descanse en paz" a quien para siempre se va. Y como se dice: "No hay un lugar más santo que la tumba donde reposa un ser querido".

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A la memoria del escritor, narrador y ensayista Marcos Carías Reyes, su deudos escribieron sobre la lápida de su tumba este significativo epitafio.
A la memoria del escritor, narrador y ensayista Marcos Carías Reyes, su deudos escribieron sobre la lápida de su tumba este significativo epitafio.

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