Cientos de habitantes del sureste andino de Perú recordaron en medio de danzas y cánticos la ancestral fiesta del ‘Chaccu’, en la que esquilan la lana de las vicuñas, un camélido que, al igual que el guanaco, se encuentra en peligro por la caza furtiva.
La vicuña y el guanaco habitan en estado silvestre, a diferencia de otros camélidos sudamericanos que están domesticados.
La primera de ellas posee una fibra de alta calidad y muy apreciada por la alta costura peruana y europea, por lo que se convierte en un imán para los cazadores ilegales.
La vicuña, sÃmbolo que figura en el escudo de Perú y representa al reino animal, pesa entre 40 a 50 kilos, es de color marrón claro rojizo en el lomo y blanco en la zona ventral, con un mechón en la parte delantera.
La comunidad de Pampa Galeras celebró como todos los años la fiesta del ‘Chaccu’ (palabra quechua que significa zona o corral de cacerÃa) que representa el pedido a la Pachamama (madre tierra) y a los Apus (dioses protectores de las montañas) para que, mediante una ofrenda de lana de vicuña, garantice la fertilidad de la tierra.
