La flora y fauna nos muestran parte de la creación que sigue latiendo en todas partes del mundo, así como en nuestros corazones.
De un eterno caminar han sido extraídas estas singulares vivencias que flechamos en su más genuino origen.
Honduras es un país con una inmensa y bella variedad de flora y fauna, que hechiza con su encanto natural a los miles de turistas que año a año vienen a disfrutar de estas maravillas que solamente aquí se logran admirar.
Desafortunadamente por falta de cultura, algunos no saben valorar ni proteger el tesoro natural con el cual cuenta nuestro país. Por ejemplo, debido a la gigantesca contaminación de quebradas y ríos, las lagunas y los mares se han quedado sin la fluyente agua cristalina que antes corría por ellos.
Hoy por el contrario, lo que vemos correr por estos afluentes son aguas mieles, desechos de pulpa de café que gente sin escrúpulos deposita en sus riberas. A simple vista podemos ver flotar por sus corrientes animales muertos, latas, botellas plásticas, en fin, una enorme cantidad de basura.
Es una lástima que todavía haya gente que no sabe apreciar este líquido de valor incalculable.
Por otro lado tenemos la quema y destrucción de los bosques que día a día va en aumento, razón por la cual hoy estamos sufriendo las consecuencias.
Protejamos y cuidemos juntos nuestra naturaleza, para evitar sequías que hoy estamos padeciendo, para evitar que se altere más nuestro clima.
Evitemos que la mano destructora continué privándonos de lo hermoso y lo encantador que se encuentra en nuestra flora y fauna. Cada uno de nosotros formamos parte de esta Honduras, de este llamado planeta tierra; no hay otra cosa que estar en contacto con la madre naturaleza.
Internémonos dentro de ella y liberemos nuestro espíritu de tanto estrés, de tanta represión, maldad y descubramos, lo bello que llevamos dentro de nuestro ser, robemos un poquito de sentimiento de sabiduría a esta tierra que nos vio nacer.
NUESTRO MUNDO.
Somos parte de la naturaleza por lo tanto si la destruimos, si le hacemos daño nos estamos haciendo daño a nosotros mismos, si mutilamos sus bosques, sus tierras, sus mares, sus raíces y a sus animales estamos mutilando nuestra propia vida. Nuestros hijos son seres vivos, seres humanos que tienen derecho a disfrutar de un ambiente sano y hermoso.
Muchas veces desaprovechamos las cosas interesantes, genuinas por no detenernos un minuto a observar lo que ocurre a nuestro alrededor, debido al ajetreado vivir, nos movemos como marionetas, sin hacer un espacio para relajarnos y vivir lo lindo, lo noble que tiene nuestra querida Honduras.
Cualquier persona, puede encontrar una emoción intensa y auténtica al observar a una araña atrapando moscas, que mirando la película más reciente del hombre araña. O ver como una madre acaricia a su hijo, o al águila atrapar la liebre, sus ojos se deleitarán con estas escenas que plasman nuestras experiencias y fortalecen el espíritu.
Momentos únicos como el vuelo de una gaviota, capturados por el ojo, en el tiempo y la cámara del alma. Luchemos para darle a Honduras un nuevo atuendo ante la grandeza del mundo. Sintámonos orgullosos de llevar en nuestras venas sangre catracha, de ser hondureños ciento por ciento.
Tratemos de hacer un espacio en nuestra agenda, e internémonos por esos bellos senderos para conocer un poquito más de esta tierra que nos vio nacer y dar los primeros pasos.
Adelante, avance paso a paso, un paso por vez es más seguro, Honduras nos espera con los brazos abiertos; y donde encontremos un espacio desnudo sembremos un árbol, una flor no importa el color, ni el tamaño, pero siembra un árbol.
Hoy es el momento, la lluvia esta tranquila evitemos tirar basura en los tragantes para que no se atrofien y dejen pasar el agua libremente, así después no sufriremos la pérdida de nuestras casas, nuestros mercados locales, mantengamos limpios nuestros caminos.
No olvide, que por cada sendero que paseamos siempre dejaremos una huella, tratemos que esa huella sea buena y de utilidad para la humanidad. El que nuestra semilla germinará en esta tierra, que no sea en vano, tratemos de que nuestro árbol de vida, tenga frutos y sea alimento de vidas para nosotros mismos, nuestras familias y nuestros pueblos.
Por que si bien no podemos darle a cada uno de nuestros hermanos lo que quisiéramos poder darles, sí podemos darle un ejemplo de lucha y constancia por el bien de una Honduras más fuerte y una humanidad más unida.
Nuestra patria es bella, amémosla. Poseedora de tantas riquezas, protejámosla. Heredémosle a las futuras generaciones un mundo digno y bello, seguro, un mundo por el cual se sientan dignos de llevar el estandarte y gritar: ¡Honduras te amamos!
