Independencia relativa

El Acta de Independencia tiene algunas vacilaciones.
ElHeraldo.hn

Honduras

11.09.2010 - Faustino Ordóñez Baca - siempreSPAMFILTER@elheraldo.hn

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Independencia llegó, pero no fue absoluta por la influencia todavía poderosa de la Capitanía General que representaba los intereses de la península ibérica y que logró el respaldo de la aristocracia criolla.

Aunque parezca increíble, la ideología- aunque no tan extrema como ahora- hizo sentir su peso aquella mañana del sábado 15 de septiembre de 1821, cuando las autoridades, presionadas por la masa popular, convocaron a una asamblea para discutir el asunto de la emancipación política.

Los sectores conservadores querían la independencia pero manteniendo a las autoridades españolas, no así los grupos más radicales que aspiraban a una separación total, con autoridades netamente centroamericanas.

Los "cacos" y los "gacistas"

"Desde las páginas de los periódicos El Amigo de la Patria (de José Cecilio del Valle) y El Editor Constitucional (de Pedro Molina) se habían perfilado dos tendencias. Los ‘cacos’ iban a probar que merecían mejor el calificativo de fiebres y los ‘gacistas’, el de moderados que, finalmente, sería cambiado por el de conservadores o realistas", dice el historiador José Reina Valenzuela.

Los "cacos" eran los partidarios de Molina, un médico y escritor respetado "un fanático en la lucha por la libertad, escritor combativo de expresión convincente, de pensamiento revolucionario".

Los "gacistas" eran fieles al sabio Valle quien, si bien es cierto estaba de acuerdo con la independencia, manejaba un criterio "más reflexivo y maduro". Valle consideraba que primero había que resolver "los problemas económicos, políticos, sociales y culturales de la Capitanía General" para luego "dar respaldo y solidez a la emancipación que todos anhelaban", dice Reina Valenzuela.

"Valle decía que solo los pueblos ilustrados podían alcanzar la felicidad".

El viernes 14 de septiembre llegaron a la Capitanía, ubicada donde hoy es la Antigua Guatemala, noticias de que Chiapas, que pertenecía al Reino de Guatemala, había declarado su independencia con base al Plan de Iguala. "Tal acontecimiento tenía el equivalente, bajo aquellas circunstancias, de una chispa cerca de un tonel de pólvora", dice el investigador Longino Becerra.

Las presiones obligaron al capitán general, Gabino Gaínza, a convocar a la histórica reunión cita a la cual fueron invitados los diputados provinciales, los miembros del Ayuntamiento y representantes de organizaciones civiles, Iglesia y militares.

La posición de Valle

El encuentro, dirigido por Gaínza, comenzó a las ocho de la mañana en el Palacio de los Capitanes Generales. En esa cita estaba presente Manuel Montúfar, otro intelectual, que posteriormente relató lo sucedido para constancia histórica.

Comenzó el debate. Unos a favor y otros en contra de la independencia. El primer voto a favor de la separación fue del canónico José María Castilla. "Aunque en lo general, los magistrados y funcionarios de origen español opinaron también en contra, muchos expresaron francamente sus votos a favor", dice Montúfar.

La posición de Valle la relata Montúfar así: "Siendo auditor general de guerra, en un largo y estudiado discurso manifestó la justicia de la independencia; pero concluía por dilatar su voto", indicando que era necesario también recibir los votos de las provincias.

"Reconozco la justicia que asiste a los pueblos al pedir su independencia de la España, pero considero la conveniencia de que para dar este paso tan importante, se consulta la opinión de las provincias", dijo el sabio aquella mañana histórica..

Esta posición le provocó a Valle "el sambenito de enemigo de la independencia" lo cual, a juicio del historiador Reina Valenzuela, "es una gran mentira". "Valle nunca dijo que estuviera en contra de la independencia; no hay un solo documento válido en donde conste que este prócer adversaba la emancipación".

Júbilo y abucheos

La reunión era abierta, la gente se hizo presente en gran número, aplaudía y gritaba a quienes se pronunciaban a favor de la causa y abucheaba a los que expresaban lo contrario. "El pueblo comenzó a gritar y a pedir que la independencia fuese jurada en el acto por Gaínza", dice Montúfar.

Gaínza aceptó pero pidió que le permitieran elaborar la fórmula del juramento. "Al presentar el proyecto minutos más tarde, todo el mundo se dio cuenta que estaba concebido como una adhesión al Plan de Iguala (con autoridades españolas), hecho que provocó airadas reacciones del público". Gaínza terminó cediendo y el juramento lo hizo como lo quería el público.

"Como era de esperarse los patriotas más firmes y radicales que se encontraban en la sala, abandonaron ésta y se arrojaron a la calle, olvidando que aún faltaban numerosas cuestiones capitales por resolverse", dice Becerra.

"En la sala quedaron reunidos solamente los representantes del Ayuntamiento y los miembros de la diputación provincial. Éstos, bajo el influjo de Gaínza, Aycinena y otros partidarios de una independencia meditatizada, acordaron los demás puntos, entre ellos que el Capitán General quedara al frente del nuevo gobierno y que la diputación de Guatemala se convirtiera en Junta Provisional Consultiva. Allí se nombró a Valle para redactar el acta correspondiente y se convocó a una nueva reunión en casa de Gaínza el día 16, con el objeto de firmar el histórico documento". Valle no firmó el Acta.

Longino Becerra, en su "Evolución histórica de Honduras", hace estas conclusiones: "Puede afirmarse, por lo tanto, que la línea política que predominó en el desenlace de la crisis de poder, fue la del grupo integrado por la aristocracia criolla, siendo derrotados los criollos republicanos, que deseaban convertir el proceso independentista en una revolución burguesa".

Agrega: "A eso se debe que el extraordinario documento haya sido redactado por Valle, miembro de la referida aristocracia, y no por Pedro Molina o por José Francisco Barrundia. A lo mismo responde también el hecho de que el acta no tenga ningún planteamiento sobre la república, es decir, la forma de gobierno que adoptaría Centroamérica después de emanciparse de España, e incluso que no sea categórico respecto a la independencia misma".

Vacilaciones del actay las prohibiciones de Gaínza

El Acta de Independencia tiene algunas vacilaciones. El punto número dos deja al Congreso la última decisión de aprobar o no la independencia "general o absoluta". "Que desde luego se circulen oficios a las provincias, por correos extraordinarios, para que sin demora alguna se sirvan proceder a elegir Diputados o Representantes suyos y estos concurran a esta capital, a formar el Congreso que debe decidir el punto de independencia general y absoluta, y fijar en caso de acordarla, la forma de gobierno y ley fundamental que deba regir".

El 17 de septiembre el capitán general Gaínza hizo circular un manifiesto en el que advertía que la independencia no era absoluta. "La independencia proclamada y jurada el 15 de septiembre, es solo para no depender del gobierno de la península, y poder hacer en nuestro suelo todo lo que antes solo podía hacerse en aquél", aclaraba.

Una prueba de que Gaínza seguía ejerciendo autoridad, pese a la proclamación de la independencia, eran estas resoluciones: "Se prohíbe que ningún ciudadano, abusando de los transportes de público regocijo, toque campanas, ande con armas prohibidas, maltrate las vidrieras, puertas y casas de otro ciudadano con cualquier motivo ni pretexto. Se previene igualmente que todo el que quiera poner música en algún paraje o andar con ella por las calles, deberá hacerlo bajo su responsabilidad, dando antes aviso a uno de los señores alcaldes".

A juicio de Becerra, "Al dejar intacto el aparato del régimen anterior, quedaba todo listo para que Centroamérica fuera incorporada a cualquier otra potencia que no fuera España".

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El sabio José Cecilio del Valle fue el encargado de redactar el Acta de Independencia de Centroamérica, que no firmó, el 15 de septiembre de 1821.
El sabio José Cecilio del Valle fue el encargado de redactar el Acta de Independencia de Centroamérica, que no firmó, el 15 de septiembre de 1821.

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