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Honduras
La ciudad modelo que se construirá en Honduras a mediano o largo plazo dispondrá de un régimen especial en materia laboral para regular las relaciones obrero-patronales de manera tal que mantenga satisfechos a los empresarios y a los empleados que vivirán en las zonas desarrolladas.
El Congreso aprobó anoche en su tercer y último debate la reforma constitucional que da vida a este modelo de desarrollo único en América Latina.
Tras amplias deliberaciones, la reforma se aprobó casi de manera unánime (126 a favor, uno en contra y una abstención).
Lea: Dictamen del Congreso Nacional sobre proyecto de Ciudad Modelo en Honduras
El diputado Augusto Cruz Ascencio, de la Democracia Cristiana votó en contra; mientras que el liberal por Cortés, DarÃo Banegas, se abstuvo.
Por su parte, el diputado Marvin Ponce, de Unificación Democrática, propuso que la reforma fuera sometida a una consulta popular, sin embargo, la cámara rechazó la propuesta.
Apenas un diputado votó a favor, pese a que semanas atrás se liberó el artÃculo 5 de la Constitución de la República para "escuchar al pueblo en los temas importantes de la nación". Al finalizar la discusión, los diputados dieron sonoros aplausos y hasta cantaron el Himno Nacional.
No a los conflictos
El mayor deseo de los grandes inversionistas que se supone vendrán al paÃs es no tener conflictos laborales que atrasen la producción o pongan en peligro los grandes capitales que se destinarán a la infraestructura y a la instalación de grandes industrias.
"Va haber un estatuto distinto en materia laboral porque recordemos que por nuestro Código Laboral, y por las condiciones que están ahÃ, muchos inversionistas -nacionales y extranjeros- no vienen porque solo pasamos en huelgas, en paros y eso les perjudica", dijo EL HERALDO el secretario del Congreso Nacional, Rigoberto Chan Castillo.
"Habrá un estatuto especial en relación a las condiciones laborales como existe también en los paÃses donde este ejemplo de desarrollo económico se ha dado. Vamos a tener un estatuto especial relacionado con las relaciones obrero-patronales", añadió el congresista.
El decreto que da vida a la ciudad modelo establece que las regiones especiales de desarrollo "deben ser fijadas por un estatuto constitucional aprobado por el Congreso Nacional con una mayorÃa calificada de dos terceras partes de la totalidad de sus miembros".
"Una vez promulgado ese estatuto constitucional solo podrá ser modificado, reformado, interpretado o derogado con la misma mayorÃa antes indicada, previo referéndum a los ciudadanos que habiten la región especial de desarrollo de que se trate".
Será en base a este estatuto constitucional que se desarrollará el trato laboral con los trabajadores, pero deberá tenerse cuidado en garantizar las conquistas laborales y los derechos humanos porque Honduras es parte de tratados internacionales que no pueden estar por debajo de las leyes hondureñas, advirtió el diputado y especialista en materia laboral German Leitzelar.
Por su parte, Chang Castillo dijo que los conflictos laborales, mercantiles y civiles que surjan al interior de los mil kilómetros cuadrados serán resueltos por fueros jurisdiccionales en base a la Ley de conciliación de Arbitraje, vigente en Honduras desde hace 14 años.
Si una de las partes en conflicto no queda satisfecha de una resolución judicial, podrá acudir a la instancia superior: las cortes de apelaciones y la Corte Suprema de Justicia.
El diputado y vicepresidente del Congreso, Marvin Ponce, dijo que si bien es cierto los hondureños estamos ávidos de trabajo, los polÃticos tienen la responsabilidad de salvaguardar la dignidad humana al momento de legislar la relación obrero-patronal en la zona en desarrollo.
El diputado CelÃn Discua, jefe de la bancada del Partido Nacional, no descartó que los hondureños que laboren en la ciudad modelo no tengan necesidad de recurrir a huelgas u otro tipo de conquistas porque estarán bien.
Lo que se debe hacer es inculcar a los centros de enseñanza técnica que preparen a los jóvenes bajo estándares de calidad, porque este tipo de población será la primera que tendrá opciones de trabajo en las regiones especiales de desarrollo, recomendó, por su lado, el diputado democristiano Orle SolÃs.
Las regiones especiales de desarrollo tendrán personalidad jurÃdica, contarán con su propio sistema de administración pública y emitirán su propia normativa legal, que deberá ser aprobada o improbada por el Congreso Nacional por mayorÃa simple de la totalidad de sus miembros.
Además, contarán con su propio fuero jurisdiccional, podrán firmar tratados y convenios internacionales en temas relacionados con el comercio y cooperación en materias de su competencia, que deberán ser ratificados por el Congreso Nacional.
SoberanÃa garantizada
El Congreso Nacional, después de conocer una serie de preocupaciones y crÃticas de diferentes sectores relativas a la soberanÃa, al final cambió sustancialmente el proyecto garantizando la invariabilidad del territorio y la jurisdicción polÃtica del Estado sobre las zonas en desarrollo.
Se habÃa cuestionado el hecho de que se estarÃa creando un estado pequeño dentro del Estado hondureño. Sin embargo, el decreto que da luz verde a los modelos de desarrollo establece que "al momento de su creación deberá garantizarse que se respete todo lo dispuesto en los artÃculos 12 y 13 de esta Constitución".
El artÃculo doce dice que "el Estado ejerce soberanÃa y jurisdicción en el espacio aéreo y en el subsuelo de su territorio continental e insular, mar territorial, zona contigua, zona económica exclusiva y plataforma continental". El trece, por su parte, establece: "En los casos a que se refieren los artÃculos anteriores, el dominio del Estado es inalienable e imprescriptible".
También hay un párrafo del decreto que supedita las zonas a control del gobierno. "Las regiones especiales de desarrollo están sujetas al gobierno nacional en todos los temas relacionados a soberanÃa, defensa nacional, relaciones exteriores, elecciones, emisión de documentos de identidad y pasaportes", subraya.