Honduras
El proyecto ha arrancado con 60 guacamayas adultas; entre ellas, seis parejas con nido. Todas pertenecen al Parque Arqueológico Copán y al parque de aves Montaña Guacamaya.
Junto a los parques, se encuentra también apoyando el Instituto Hondureño de Antropología e Historia, el Instituto de Conservación Forestal, el Departamento de Áreas Protegidas y Vida Silvestre, la Mancorsaric, el Ministerio de Educación, Copán Maya Foundation, Asociación Copán, Banco de Occidente, Boss Orange y la Estación Biológica Dinant. Además, se cuenta con la asistencia de especialistas en dieta y reproducción de Hartman Aviaries y con el apoyo técnico y financiero de World Parrot Trust.
Hace uno días atrás le pedí a Dany Barrientos, un joven fotógrafo y escritor que trabaja conmigo en Honduras Tips, que asistiera a una ceremonia sin precedentes en el país y quizá, en el mundo entero. Con mucho gusto, les comparto su relato:
"Hay algo de ironía en liberar guaras en el Parque Arqueológico de Copán Ruinas; hace apenas unos siglos atrás este valle estaba densamente poblado por el ara macao (guara roja). Pero ahora el panorama es diferente: talvez existan poco más de un centenar en toda la región. El pasado 23 de julio, cuando los cinco plumíferos rojos volaron fuera de su aviario, una pregunta quedó en el aire: ¿Podrán sobrevivir en libertad?
La iniciativa de la liberación controlada forma parte del joven proyecto "Guaras en Libertad"; una propuesta público-privada que comenzó en Asociación Copán (Ascopan) y el parque de aves Montaña Guacamaya. Ahora, tras varios meses de intenso trabajo, el proyecto comienza a rendir frutos y ha suscitado un gran entusiasmo dentro y fuera del país.
"Liberamos aves nacidas en cautiverio o ejemplares que han llegado enfermos", dice Lloyd Davidson, fundador de Montaña Guacamaya: "La liberación es un experimento. Si tiene éxito habrá otros grupos". Si todo sale bien, de 6 a 8 aves serán soltadas anualmente. "En tres décadas podrían haber 200 guaras rojas sobrevolando el pueblo y las ruinas mayas", dice Davidson.
La gran cruzada para salvar al ave nacional contempla un componente educativo. "Trabajamos en 31 escuelas rurales con aproximadamente 2,500 niños", dice Carin Steen, coordinadora del programa educativo.
"Muchos niños jamás habían visto una guara. Llevamos un ave a todas las aldeas para que los niños la toquen y desarrollen un vínculo con ella. Les enseñamos que deben ser libres y luego los instamos a llevar ese mensaje a casa", añade Steen. La mayoría del personal involucrado en el programa cree firmemente que la liberación tendrá éxito y que este será el primero de muchos programas parecidos en toda Honduras.
Las ruinas mayas de Copán tienen varias representaciones talladas en piedra de las guaras rojas. Ver a las aves posarse sobre las antiquísimas estatuas erigidas en su honor o verlas sobrevolar los templos es una imagen invaluable y esperanzadora.
Si el quinteto de aves liberadas sobrevive, las consecuencias pueden ser grandiosas e incluir un aumento del turismo en el destino arqueológico más importante de Honduras. "Somos los humanos quienes decidiremos si ellas viven o no. Nosotros somos su más grande rival", finaliza Lloyd Davidson. Las guaras rojas sobrevivirán… si tan solo se lo permitimos".