Honduras
Hay algunos que piensan que la adolescencia es la anormal anormalidad por la que pasan los jóvenes, porque es aquà donde ocurren cambios fÃsicos, emocionales, sociales, intelectuales y espirituales, y encima es en este perÃodo en donde los chicos deben tomar decisiones importantes en su vida, como por ejemplo elegir una carrera universitaria, la que marcará el resto de su existencia.
Todos estos fenómenos le producen al joven una serie de problemas que ellos pueden asimilar de varias formas.
Los inconvenientes más frecuentes que ellos tienen son variados, pero en Vida consultamos a la psicóloga Sagrario Rosales de Zúniga para que ofrezca una luz en el oscuro camino que deben recorrer los padres para poder acompañar a sus hijos en esta etapa que comienza desde los 13 y dura hasta los 19 años.
1. Problemas emocionales
La investigación ha puesto de manifiesto que cuatro de cada diez adolescentes en algún momento se han sentido tan tristes que han llorado y han deseado alejarse de todo y de todos.
En el transcurso de su adolescencia, uno de cada cinco adolescentes piensa que la vida no merece la pena. Estos frecuentes sentimientos pueden dar lugar a un estado depresivo que puede no ser evidente para los demás.
Las ingestas alimenticias excesivas, la somnolencia y las preocupaciones sobre su apariencia fÃsica pueden ser también signos de malestar o incomodidad emocional. De forma más obvia, pueden aparecer fobias y ataques de pánico.
2. Problemas sexuales
Los dramáticos cambios fÃsicos de la adolescencia pueden llegar a ser muy preocupantes para algunos, especialmente para aquellos que son tÃmidos y que no desean hacer preguntas al respecto.
En el otro extremo, las preocupaciones pueden ponerse de manifiesto en forma de presunción excesiva tanto sobre su capacidad sexual como sobre sus experiencias.
Más de la mitad de los adolescentes tendrán su primera experiencia sexual completa antes de los 16 años. Aquellos que comienzan tempranamente con relaciones sexuales tienen un mayor riesgo de embarazos no deseados y de problemas de salud. Los nuevos riesgos para la salud que suponen la infección por VIH y el sida constituyen una preocupación adicional.
Además, un adolescente puede no estar seguro de su orientación sexual, sobre si es homosexual o no. Esta preocupación puede ser compartida por sus padres.
El apoyo sensible, una guÃa clara e información exacta acerca de estos diferentes aspectos de la sexualidad son muy apreciados por los adolescentes, ya sean procedentes de sus padres, del colegio, del médico de cabecera o de los centros de orientación familiar.
3. Problemas de conducta
Los adolescentes y sus padres suelen quejarse cada uno de la conducta del otro. Los padres con frecuencia sienten que han perdido cualquier tipo de control o influencia sobre sus hijos.
Por su parte, los adolescentes, al mismo tiempo que desean que sus padres sean claros y les suministren una estructura y unos lÃmites, se toman a mal cualquier restricción en sus libertades crecientes y en la capacidad para decidir sobre sà mismos.
Los desacuerdos son frecuentes, ya que la persona joven lucha por forjar una identidad independiente.
Aunque todo esto es bastante normal, lo cierto es que la situación puede alcanzar un punto en el que los padres realmente pierdan el control, no sabiendo dónde están sus hijos, quiénes son ellos o qué les está pasando. La experiencia sugiere que los adolescentes tienen una mayor probabilidad de tener problemas si sus padres no saben dónde están.
Por tanto, es importante que ellos permitan a sus padres conocer dónde van, aunque también es recomendable que sus padres se tomen la molestia de preguntar.
4. Problemas escolares
Los adolescentes que rechazan ir al colegio con frecuencia tienen dificultades en separarse de sus padres, y este problema puede haber tenido su origen en la escuela primaria. Este problema puede también manifestarse en forma de molestias del tipo de dolores de cabeza o estómago. Ante un adolescente que no desea ir al colegio es necesario comprobar la posibilidad de que esté siendo acosado por alguno de sus compañeros.
El acoso es un problema frecuente del que la gente joven encuentra difÃcil hablar y que puede hacer que ir al colegio resulte una experiencia solitaria, miserable y amenazadora, y finalmente puede dar lugar a problemas de ansiedad y depresión, falta de confianza en sà mismo y dificultad para hacer amigos.
La forma que tienen los padres para poder ayudarles es asegurándose que el colegio tiene una polÃtica antiacoso efectiva, e informando a los profesores de su hijo cuando precise de su ayuda.
6. Problemas de alimentación
El sobrepeso es una causa frecuente de infelicidad en los adolescentes. Si son criticados o se rÃen de su aspecto fÃsico pueden disgustarse consigo mismos y llegar a deprimirse de forma significativa, estableciéndose un cÃrculo vicioso, ellos hacen poco y comen para sentirse mejor.
Pero en -menor escala- se puede presentar el otro extremo, las dietas rigurosas y descontroladas para lucir delgado, especialmente las mujeres.
Qué hacer
1. Prestarles atención
Estar siempre atentos a lo que ellos hagan o digan, porque muchas acciones son para llamar la atención. Esto no significa que los va a controlar todo el dÃa. No sea obsesivo, pero siempre esté alerta. Se recomienda a las personas que trabajan con jóvenes realizar actividades recreativas con ellos, pero que sean propuestas por los jóvenes mismos, para que el resultado que se obtenga sea el mejor, porque están encaminadas a satisfacer sus gustos.
2. Saber escucharlos
Los padres o los adultos que rodean a los adolescentes no deben tomar decisiones drásticas sin consultar la opinión y la voluntad que tienen ellos. Recuerde que al final las decisiones también afectarán a los chicos, y que a veces es más el daño que les hacemos por sobreprotegerlos.
3. EmpatÃa con ellos
Esto significa que cuando ellos hablan con un adulto esta persona esté en la disposición de ponerse en el lugar del joven para ver qué se siente estar sometido a alguna presión o sobre alguna acción que debe hacer o tomar. No lo critique, ayúdelo. Al final, ellos piden a gritos ser guiados y esta es una buena forma de hacerlo.
4. Debe responderles
Esto hará que el chico se sienta importante y sentirá que puede buscar al adulto cuando tenga una interrogante, y este sabrá dialogar con el joven en el lenguaje que necesita.