ElHeraldo.hn »  Al Frente
1 de 3 en Al Frente   SIGUIENTE » 

Niños de la jungla, sumidos en la ignorancia

La población en edad escolar es alta
09.09.11 - Actualizado: 09.09.11 11:59pm - Robert Marín García: robert.marin@elheraldo.hn

   Imprimir  Enviar

Colón,

Honduras

Samuel Martínez hizo un aro con el lazo, lo agitó hábilmente por el aire y lo lanzó con tanta puntería que amarró la cabeza de un ternero rebelde. Instantes después comenzó el forcejeo entre la bestia y aquel niño descalzo y de pantalón chingo. Al ver que su hermano de ocho años perdía ante el animal, Abisaí, de 11 años, corrió con otro lazo para domar al rumiante.

Como el cuadrúpedo se resistía a caminar por las buenas, Abisaí le puso un bozal. Luego ambos niños halaron. Al sentirse sofocado por la falta de oxígeno el ternero comenzó a avanzar casi a rastras.
Esta no es una escena de los hijos de los vaqueros del oeste estadounidense, es propia de los niños de este ignorado sector de Musín, quienes día a día tienen que lidiar con ganado, a veces propio y a veces ajeno, para vivir.

Adaptados a este rústico ambiente, los pequeños de esta zona, que son muchos -ya que los padres tienen como única diversión engendrar hijos- van y vienen a diario cuidando vacas, realizando mandados, buscando leña y chapeando pastizales.
Las niñas también desde muy temprana edad van adquiriendo destreza en la cocina. Primero a Rosita Gabriela, de cuatro años, quien apenas puede hablar, la encontramos en el río, nadando impulsada por la corriente.

Tres días después la hallamos con su cabellera revuelta y muy seria sentada encima de la hornilla de su casa. Estaba ahí para poder alcanzar el fuego. Cuchillo en mano partía un plátano y las porciones las depositava en una cacerola, que luego puso sobre el rechinante comal.

Sin inmutarse ante nada, daba vuelta a los pedazos de plátano para evitar que se quemaran de un solo lado.
Las niñas aquí podrán ser hábiles en la cocina y los niños muy diestros con el lazo, con el machete y expertos guías en la selva, pero tienen una limitante que lentamente les va marcando el destino, no saben leer ni escribir.

En este lugar nadie habla de educación y peor del Día del Niño. Las acciones populistas como el bono solidario o el Bono 10 mil, que es lo mismo, así como la promesa de una computadora portátil para cada escolar son totalmente desconocidas.

Condena

En este alejado lugar los niños están sentenciados a la ignorancia. La mayoría de ellos no saben leer ni escribir y quienes, con grandes sacrificios tuvieron acceso a la educación primaria, apenas llegaron al tercer grado. El analfabetismo aquí es creciente. Los que se radicaron en este lugar parecen tener la misión de poblar la tierra. La mayoría de las parejas tienen de diez hijos en adelante.

El resultado de la procreación desenfrenada sin educación es la ignorancia. En este lugar la escuela más cercana está en la comunidad de Mahor número 2, a cinco horas de camino por en medio de la selva. No es un centro educativo público, sino que se trata de una escuela creada por los pocos pobladores de la zona, dijo María Bernaldina Chaver.

Cada padre que tiene hijos en este centro educativo debe aportar 365 lempiras mensuales para el salario de 3,000 lempiras del docente. Esta escuela tiene una matrícula de 26 niños, pero a veces solo llegan 20 niños.
“La educación en esta escuela es limitada, solo se puede cursar hasta cuarto grado. Pero ya es algo, a que se queden totalmente iletrados”, dijo Chaver.

Destierro

Hasta el primero de septiembre, cuando su familia fue desalojada de la zona núcleo de la Biósfera del Río Plátano, el mundo de Samuel, de Abisaí y de Rosita solo era la jungla.
Abisaí, era el ordeñador de la familia. Mientras que Samuel era el responsable de agarrar y encerrar los terneros al anochecer.
Entretanto, Rosita, a su corta edad, también ya estaba tomándole el ritmo a la dura vida en este sector.

Con el desalojo de las 14 familias asentadas en la zona núcleo, 42 niños de diferentes edades, dejaron atrás los verdes y calurosos pastizales, el ganado, el bosque y los ríos para seguir a sus padres por un mundo desconocido.

Para menores como Odin Enop, el cambio puede representar una gran oportunidad si sus padres deciden ponerlo a la escuela.
A pesar de no saber leer ni escribir, a sus 13 años es un gran conversador. Conoce la flora y fauna de la Biósfera como nadie a su edad, con una ligera capacitación tendría un gran futuro como guardabosques.

Pero como la importancia de la educación es desconocida para muchos pobladores de este lugar, entonces no existen muchas esperanzas para sus hijos. Algunos padres como Alfonso Sánchez son de la teoría que es preferible vivir alejado de la civilización y que sus hijos crezcan ignorantes pero honrados; que ir a la ciudad en busca de instrucción y correr el riesgo que sus vástagos se conviertan en pandilleros, delincuentes o prostitutas.

Por otra parte, a pesar de las limitaciones que tienen en atención médica, los niños de este lugar son muy sanos, dijo el doctor Héctor García, médico del Centro de Adiestramiento Militar del Ejército (Came).

Más noticias

ElHeraldo.hn »  Al Frente
1 de 3 en Al Frente   SIGUIENTE » 

opciones de texto  « AGRANDAR  ACHICAR » 



La mayoría de los niños no sabe leer ni escribir
La mayoría de los niños no sabe leer ni escribir

NOTICIAS RELACIONADAS

» 
» 
» 
» 
» 
» 
» 
» 
» 
» 

TODOS LOS TITULOS DE ESTA SECCION

» 
» 
» 

   PUBLYNSA S.A. Todos los Derechos Reservados © 2014