Los corruptos son como las tres divinas personas, están en todos lados y nadie los puede tocar. Ayer eran anodinos, hoy dañinos señores de la sucia sociedad que los acepta sin escrúpulo alguno como referentes del logro económico sin esfuerzo y sin vergüenza.
Entre corruptos y corruptores no hay diferencia, se baten en la misma inmundicia que los hace apestar por su cÃnica astucia. Niegan todo peculado cuando se sabe que no eran lo que son ni tenÃan lo que ahora tienen.
Muchos mamaron corrupción y son corruptos de nacimiento que no pueden negar los genes que perduran por generaciones. Es el deshonor familiar que se hereda de padre a hijo, al que nunca podrán decirle que actúe con moral y ética, puesto que conocen las palabras pero no su significado ni su práctica. Con esa introducción es difÃcil perderse y menos en nuestro medio atascado de corrupción y atestado de corruptos, pero como somos diferentes -que jodida nos dieron con esa cuña- los delincuentes de libre oficio y oficiales aceptan que hay corrupción pero no corruptos.
No hay uno tan solo en la cárcel y menos enjuiciado; una que otra pantomima para despistar con el mismo discurso anticorrupción de campaña que rumean durante cuatro años sin combatirla. Nuestros corruptos, porque hay que aceptar aunque nos duela y ofenda que son nuestros, pasan del escándalo al olvido y al goce de lo mal habido. Los corruptos son peones reconocidos por su habilidad y afinidad al robo institucional, público o privado y son puestos para tal fin en sitios claves donde pueden con el beneplácito de decretos de emergencia y contubernio de los poderes del Estado, sobornar y robar a mansalva para repartir utilidades. Es un cartel, el que entra no sale, es una actividad lucrativa, por eso no hay corrupto arrepentido. El que nace corrupto muere corrupto.
Y es fácil investigarlos, pregunten qué tenÃan antes, qué tienen ahora y cómo lo hicieron. El que prueba con documentos sus ingresos es honrado, sino, comprueba que es ladrón. Tanto cacareo de la DEI y del TSC sin probar nada, antes bien robustecen la corrupción con sus circunloquios. Solo unos ejemplos, Soptravi, IHSS, Portuaria, alcaldes, tráfico gris, nepotismo, clientelismo, "gasolinazo", "arrozazo", corte de madera, ENEE, Aeronáutica, PolicÃa y Ejército, funcionarios y designados y comisionados que nada tenÃan ahora lucen opulentos con guaruras y carros de lujo. Son casos obvios donde se debe actuar de oficio sin darle tanta vuelta cuando la ley es inequÃvoca en estos asuntos, por los que estamos de rodillas siempre ante nosotros mismos que no reaccionamos y frente a organismos internacionales que sabiendo que somos un Estado fallido por tanta corrupción nos cuestionan y nuestros funcionarios no se dan por aludidos y las autoridades superiores, sean del Ejecutivo, Legislativo o Judicial, callan porque están coludidas. Corruptos granÃticamente unidos jamás serán vencidos.
Se justifican, se ofenden y hasta hablan de honradez porque ni a Dios le temen y señalan a otros dándose baños de pureza como si engañaran al pueblo conocedor de su mÃsera máscara que los denuncia. Creen que denunciando a sus compinches se librarán del juicio de la historia. En este gobierno si fuera lo que no es, tendrÃamos respuestas y soluciones. Pero no, practican con maestrÃa la corrupción mientras nosotros le preguntamos al gobernante, ¿Dónde están los corruptos?