Mercado de la fe a la caza de sufrimiento humano

Iglesia Vida Nueva
Siguiendo el lema “Pare de sufrir”, miles de hondureños acuden a esta secta con el fin de adquirir un milagro que alivie sus penas.
Un equipo de periodistas de EL HERALDO trabajó durante varios meses para desenmascarar a esta asociación que ha convertido la fe en un negocio

NOTA DE LA REDACCION:

Durante varios meses, un equipo de periodistas trabajó con el fin de desenmascarar a esta asociación que ha convertido la fe en mercancía.

Varias grabaciones de los cultos, decenas de fotografías, testimonios, entrevistas y documentos evidenciarán cómo en nombre de Dios manipulan y explotan las emociones y las más urgentes necesidades de una población ignorante y sufrida, sin que haya una autoridad competente que pueda ponerlos en orden.

En un esfuerzo por orientar a la sociedad y exigir al gobierno una investigación de esta denominación, EL HERALDO publica a partir de hoy una serie que pondrá al descubierto lo que hay detrás de los que promueven la “teoría de la prosperidad”.

Como si el poder del creador estuviese a su servicio, el pastor preguntó: ¿quién necesita una respuesta rápida? Aquel desafío de la fe tocó los sentimientos de las angustiadas personas que colmaban la sala de la Iglesia de Vida Nueva tratando de conseguir una curación mágica, ofrecida gratuitamente, pero que al final tuvo el costoso precio del diezmo y la ofrenda.

Durante varios meses, un equipo de EL HERALDO se infiltró en esta secta de origen brasileño y conoció de cerca las prácticas que utilizan a diario para explotar la bondad, las necesidades y el sufrimiento de miles de personas a nivel nacional.

Luego de un preciso trabajo de convencimiento, miles de hondureños diariamente entregan sus recursos a esta asociación que opera en Honduras bajo el nombre de iglesia de Vida Nueva, que es la misma iglesia Universal del Reino de Dios, sobre la cual su fundador Edir Macedo Bezerra levantó su negocio de la fe.

Sus cultos son un espectáculo chocante donde, después de un trabajo psicológico, los necesitados de esperanza terminan entregando su dinero.

Basta un ligero trabajo promocional y mental usando pasajes bíblicos llenos de promesas, de milagros y prosperidad para que el dinero de los necesitados hondureños comience a llenar las bolsas que los pastores de esta secta llaman el “alfolí”.

Exorcismo

El primer domingo de marzo, a eso de las 9:00 de la mañana, las personas comenzaron a llenar la sala del antiguo cine Hispano, sede de esta organización.

Dos guardias vestidos de azul con revólveres a la cintura y machete en mano vigilaban el ingreso de los incautos.

Adentro, una treintena de personas vestidas de negro y blanco, denominadas obreros -entre ellos ancianos, mujeres, jóvenes y niños-, atendían a las personas y vigilaban como si sospecharan de todos.

Similar a la pose que adoptan los guardias que protegen dignatarios, arriba del escenario dos brasileños, entre ellos el pastor líder Jorge Luis de Arruda, permanecían en una pose firme y con su mirada de halcón fija sobre la gente que se movía entre las butacas de luneta y palco. A las 9:30 de la mañana apareció el pastor Anderson Silva, vestido con un elegante traje negro.

De inmediato dio inicio la jornada.

De su boca salía un canto: “¡Oh aleluya! ¡Oh aleluya!” La gente se puso de pie y siguió su voz.

“¿Quién necesita una respuesta rápida? Depende de usted. ¿Quién está por algún problema?”, preguntó el predicador; la multitud levantó su mano. “Cuando nosotros vivimos un problema debemos creer, véngase adelante, por favor. Si usted tiene fe será sanado ahora”, aseguró, como si llevara el poder entre las manos.

Cuando la avalancha humana estaba frente al escenario, el pastor pidió que cerraran sus ojos y comenzó una oración de destrucción de todos los males, espíritus y demonios. “Hay mucha gente aquí, Señor, que necesita de una respuesta; hay mucha gente aquí que no puede esperar, envía ahora tus ángeles, tu poder para tocar esta mujer, a este hombre y quitar este mal, este sufrimiento, esta carga. Coloca Jesús en estas manos tu unción, tu poder para destruir la maldad, la brujería, esta enfermedad, esta depresión, esta epilepsia, este mal. Este problema, quítalo ahora, Señor, elimínalo ahora”, ordenó.

Luego pidió a los presentes poner la mano sobre la cabeza y seguir con los ojos cerrados. Reinició su clamor al poder divino. Al ver su cansancio, el pastor De Arruda se frotó las manos, levantó sus cejas mostrando alegría y entró en escena. Su voz gruesa y fuerte se escuchó en todo el teatro con mayor exigencia.

“Toda maldición, toda carga negativa sale de ahí, yo te reprendo diablo, yo te estoy sacando demonio, sal de este cuerpo, sal de esta mujer ahora, sal de este hijo, sal de esta persona. Todo el mal, ese quiste, ese tumor desaparece, ese dolor en la columna sale ahora, en el nombre de Jesús sal de este cuerpo ahora, sal de esta vida ahora; este cuerpo no te pertenece, no es tuyo, no es tuyo, no es tuyo. Ahora sale y sale y sale y sale y sale”.

Estas palabras eran acompañadas con un movimiento de las manos sobre la cabeza.

Después de maldecir a los demonios y de reprenderlos junto con su compañero, Silva, aún cansado y sudoroso, aseguró: “Usted está sanado”. Muchas personas dijeron que sí y dieron su testimonio manifestando que con la oración se les fueron los dolores.

El precio del milagro

Por ahí se dice que nada en la vida es gratis. En esta iglesia parecen comprenderlo muy bien.

Después de cerciorarse de que en la sesión espiritista se dieron tantos milagros, el pastor preguntó “¿quién trajo el diezmo? Nadie está obligado a dar, depende de su fe”, dijo.

Sin embargo, la gente se levantó y el dinero comenzó a fluir por los pasillos, el pastor remató: “El diezmo es un pacto con Dios, es un pacto con el señor, amen”, expresó. “Amen”, repitió la gente. Pero aquí no acabó todo, después de ofrecer una oración de prosperidad, pidió a los adeptos pasar adelante nuevamente a dejar ahora “su mejor ofrenda”. Pase y colóquela en el alfolí, solo si usted tiene fe, manipuló el predicador.

“La ofrenda es una semilla, esta semilla va a dar su fruto ciento por uno. Usted no está perdiendo, usted está sembrando”, aseguró. Luego preguntó “¿quién quiere ahora hacer su ofrenda con 500 lempiras o más?, pase adelante”. Movida por la promesa la gente comenzó a invertir su dinero.

“¿Quién quiere hacer su ofrenda con 300 lempiras? ¿quién puede hacerlo con cien? ¿quién con 50 y llevarse una Biblia? ¿quién puede hacerlo con 30, con 20, con 10? Colóquelo aquí en el nombre de Jesús”, prosiguió. Por momentos los “obreros” se alcanzaban para recoger todo el dinero.

Pero estas dos recaudaciones no bastaron y, con el argumento de reprender y atar la miseria, pidió levantar un lempira. Quienes ignoraban la treta sacaron hasta billetes de 10, 20 y 50 lempiras.

“Levántelo, vamos a reprender a la miseria”, dijo Silva y comenzó con otro conjuro: “Señor nuestro, levantamos este lempira al cielo, que representa la miseria. Mi Dios, reprende la miseria que está en el negocio, en la familia. Arranca esta miseria, arranca esta derrota. Sal espíritu de miseria, mi padre bendice el negocio de esta persona, bendice a este profesional, bendice el trabajo, a esta persona que es un inversionista y que toda miseria salga ahora.

Diga sale, para nunca más volver. Ese billete símbolo de la miseria, ya reprendida, deposítenlo en las bolsas que tienen los obreros”, sugirió. Decenas de personas cumplieron a pie juntillas lo que parecía ser una orden venida de lo alto.

La misma secta fundada por Edir Macedo

La Iglesia de Vida Nueva es la misma iglesia Universal del Reino de Dios, creada el 27 de julio de 1977 por el contador Edir Macedo Bezerra.
Antes de fundar su secta, Macedo era un simple cajero en la lotería nacional de Brasil.

Una de las características de esta denominación es el alquiler y compra de cines y teatros.

Promueven la teoría de la prosperidad, afirmando que ellos no siguen a un dios pobre.

Enseñan que la miseria y las enfermedades pueden ser reprendidas con lo que ellos llaman “la oración fuerte”.

+Siguiendo el lema “Pare de sufrir”, miles de hondureños acuden a esta secta con el fin de adquirir un milagro que alivie sus penas
+Los viernes y los domingos es cuando el antiguo cine Hispano, con capacidad para unas 850 personas sentadas, luce completamente lleno.

10/03/2009
Redacción
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