Honduras
Con un sentimiento patriótico sin igual, los hondureños de las tierras recuperadas de El Salvador respondieron a la cita histórica para defender la democracia de Honduras.
Los campesinos con sus rostros curtidos por el sol y con la experiencia de largas jornadas labrando la tierra, celebraron el poder participar por primera vez en la elección de un nuevo presidente en hondureño.
“Estamos desvelados y la gente no va a ir a votar tan temprano, ya por la tarde sí irá”, decía Marcos Martínez, uno de los habitantes de Nahuaterique, quien explicó que trasnocharon debido a que se ofreció una fiesta en la comunidad para celebrar las elecciones y que terminó a altas horas de la noche.
“En Nahuaterique hay 87 habitantes en el patrón electoral, pero por ser pocos no se instalaron urnas aquí y les tocó viajar a la aldea de Soloara y a Santa Elena para votar”, agregó Martínez.
En Soloara, a unos cinco kilómetros al suroeste de Nahuaterique, Matilde Manueles, con sus botas de hule embarradas de lodo, machete al hombro y su tarjeta de identidad nueva, se aprestaba a ser el primero en depositar su voto en la urna 10,932.
“Voy a votar por el candidato del Partido Liberal”, decía con clara evidencia de no recordar el nombre de su elegido, pero con envidiable fervor. Matilde, que caminó alrededor de 10 kilómetros para llegar a su centro de votación, fue de los pocos que llegaron a primera hora para ejercer el sufragio.
Rumores
Unos 20 kilómetros al norte de Soloara está la comunidad de Santa Elena, que ya muestra mayor desarrollo y crecimiento social, ahí los habitantes llegaban uno a uno para ejercer su voto.
“Nosotros somos de El Zancudo y vamos a votar por primera vez como hondureños”, confesaba Juan López, quien junto a su esposa recién bajaban de un camión que los trasladó desde su comunidad fronteriza. “Somos de los territorios recuperados y tenemos la doble nacionalidad y votamos en las elecciones de El Salvador y ahora lo haremos aquí”, agregó.
En Santa Elena los rumores y los intentos de causar temor se dieron. “¿Es cierto que hay problemas en Soloara?”, “En Opalaca está tomada la calle”, “en Marcala explotó una bomba en un centro de votación”, eran los rumores que se escuchaban, al tiempo que se buscaba una versión oficial.
Tal como llegaban los rumores eran desmentidos, “todo ha estado en tranquilidad”, confirmaban los encargados de la policía, que vigilaban el proceso.
Intimidación
En Marcala sí se dio un detonación, sin embargo, como confirmó posteriormente EL HERALDO, se trató solo de un intento por atemorizar a la población.
“Sí se escuchó una explosión fuerte, pero más creo que fue un mortero de los que se lanzan en Navidad”, decían los miembros de las mesas electorales que supuestamente eran el blanco del ataque.
“No fue nada, no hay nada”, insistieron con tranquilidad en el centro votación ubicado en pleno centro del mercado de Marcala. La zona fronteriza recién recuperada por Honduras a El Salvador fue un ejemplo de civismo mostrado por hondureños que, a pesar del olvido histórico que han sufrido por parte de la clase política, dieron su respaldo a la democracia en paz y sin mayores contratiempos.