Honduras
Dos jóvenes hondureños que salieron del país a buscar el sueño americano vivieron en México la peor experiencia de sus vidas.
Esdras Espinal Bonilla y su prima Teresa de Jesús López Espinal, ambos de 19 años, viajaban en un vagón junto a varios indocumentados centroamericanos en la ruta hacia Estados Unidos. El tren, procedente de Veracruz, llegó el jueves en la madrugada a la estación de Irolo, en el municipio de Tepeapulco, estado de Hidalgo.
Antes de llegar a la estación, tres sujetos vestidos de negro y portando armas de fuego sorprendieron a los viajeros del vagón, a quienes preguntaron cuál era su destino.
Uno de los desconocidos disparó, sin atinar, contra un muchacho que les había respondido a la pregunta. Luego, apuntaron con su arma al hondureño, César Eduardo Banegas, de 17 años.
El joven cayó del ferrocarril y sus horrorizados compañeros de viaje vieron cómo los rieles del tren le cercenaron ambas piernas.
Banegas era vecino en Honduras de Esdras Espinal, quien junto a su prima bajaron del vagón y se escondieron detrás de una maleza.
Desde ahí vieron a los criminales llevarse secuestrado a uno de los indocumentados.
Una hora después, llegaron al lugar paramédicos a bordo de una ambulancia que había recibido a las 3:50 AM la información de un joven herido a orillas de las vías férreas.
El joven fue llevado a una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social, y luego trasladado al Hospital del Altiplano, en Apan.
Desalentados por la experiencia, los primos decidieron entregarse a las autoridades con la esperanza de ser repatriados a su país.