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Un hondureño, principal sospechoso en crimen de compatriotas en EE UU

"Hemos hablado de esto por horas y horas. No nos explicamos cómo pudo ocurrir", dijo Edis Morales, sobrino de José Aguilar
18.03.09 - Actualizado: 18.03.09 10:11am - AP: diario@elheraldo.hn

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Tegucigalpa,

Honduras

Tras la muerte de los hondureños Alex Aguilar y Marcial Morales, sus familiares y sus compañeros de trabajo se preguntan cómo fue que su sueño de una vida mejor terminó con una tragedia en otro país. Asesinados presuntamente por compatriotas.

Aguilar dejó a su familia y el trabajo que tenía en una finca de Honduras hace siete años y logró que lo empleasen para alimentar caballos pura sangre seis días a la semana en Sterling Farm, una hacienda equina de Nueva Jersey, y limpiase las instalaciones. Su madre se preocupó cuando Aguilar partió.

"Fue una gran tristeza para todos nosotros, pero en especial fue difícil decir adiós para ella", dijo el hermano de Alex, José Aguilar. "Es difícil para cualquier madre o hermano decir adiós y no saber cuándo o siquiera si se va a volver a ver a alguien".

Las incertidumbres que enfrentan los inmigrantes pobres en otros países son muchas. Pero los familiares de Aguilar y Morales jamás se imaginaron que serían asesinados, y menos por dos connacionales.

El mes pasado Aguilar, de 29 años, y Morales, de 48, fueron encontrados muertos a machetazos en Sterling Chase, una hacienda establo de 74 hectáreas (118 acres) donde trabajaban y vivían en Springfield. Otros dos hondureños que trabajaban y vivían allí fueron detenidos por las muertes. Carlos Reyes enfrenta dos cargos de asesinato y su hermano César es considerado un testigo importante. Ambos escaparon a Houston, pero fueron arrestados y permanecen en una cárcel de Texas, a la espera de ser trasladados a Nueva Jersey.

"Estamos desconcertados por esto, aquí y en Honduras", dijo Edis Morales, un sobrino de Morales en una entrevista realizada junto con José Aguilar en un centro comunitario en Mount Holly. "Hemos hablado de esto por horas y horas. No nos explicamos cómo pudo ocurrir".

Los cuerpos mutilados fueron descubiertos boca abajo frente a las viviendas que compartían los trabajadores. Las víctimas fueron atacadas con un machete de la granja, según indicó la policía.

Morales y José Aguilar dijeron que conocían a Carlos Reyes pues lo habían visto en algunas ocasiones en Nueva Jersey, donde hay una creciente comunidad hondureña. Tenía fama de ser un individuo temperamental, que estallaba por cualquier cosa, pero jamás pensaron que una discusión sin importancia le haría cometer dos asesinatos. Según la policía, Reyes se tornó violento ante un desacuerdo menor.

La policía indicó que ambas víctimas y los acusados eran inmigrantes ilegales. Los funcionarios de inmigración aún no han dicho si interpondrán cargos contra los propietarios del establo que los contrataron. Se trató de establecer comunicación con los propietarios de la granja pero no hubo una respuesta.

Alex Aguilar, quien tenía siete hermanos, dejó de estudiar en el cuarto grado para ayudar a sus padres en la cosecha de vegetales en Honduras. Desde que vino a Nueva Jersey era el principal sustento de su familia, que vive en el poblado rural de Varsovia, cerca de Tegucigalpa, según dijo su hermano José.

Ganaba entre 300 y 350 dólares por semana en la Sterling Farm, donde trabajaba desde hacía cinco años.

José Aguilar dice que su hermano era un hombre tranquilo, divertido, que en el escaso tiempo libre que tenía jugaba al fútbol, enviaba dinero a su familia o compraba ropa, zapatos y otras necesidades básicas para enviar a Honduras.

Morales tenía una esposa y seis hijos de entre ocho y 24 años de edad en Comayagua, en el centro de Honduras, según su sobrino Edis. Agregó que su tío era un hombre humilde, trabajador, que vivía para su familia.

"Era muy popular. Ayudaba a todos, siempre estaba haciendo favores", declaró.

No es inusual encontrar indocumentados de México y Centroamérica que trabajan por poco dinero en el campo en Nueva Jersey, según Nelson Carrasquillo, del Comité de Apoyo a los Trabajadores Rurales con sede en Glassboro.

"El requisito es estar dispuesto a trabajar, poder hacer tareas agotadoras y hacerlo eficientemente", dijo Carrasquillo. "Históricamente, los inmigrantes son los que han desempeñado esas labores, desde que trajeron a los esclavos de Africa".

Las haciendas de cría de caballos son un gran negocio en Nueva Jersey. Un estudio efectuado por la Universidad de Rutgers en el 2007 determinó que hay 7,200 haciendas de ese tipo en los 21 condados del estado, que ocupan 57,400 hectáreas (142,000 acres).

En los días posteriores a las muertes, Edis Morales y José Aguilar tuvieron dificultades para reunir los 7.000 dólares que se necesitaban para enviar los cuerpos a Honduras y debieron pedir dinero a cientos de agricultores. Iban de hacienda en hacienda solicitando pequeñas donaciones y préstamos. "Fue un reto", dijo Morales. "Pedíamos dinero a la gente como nosotros, trabajadores pobres".

Morales indicó que el impacto emocional y económico de las muertes ha sido enorme para las dos familias.

"Separarse de los seres queridos para venir aquí nunca es fácil, pero uno lo hace con la ilusión de hacer un retorno triunfal, con lo que consiguió en este país", dijo Morales. "A veces uno tiene suerte, otras encuentra un fin inimaginable".

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Los compatriotas trabajaban en la finca de Springfield, al cuidado de caballos pura sangre.
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