Honduras
El fantasma de los derrumbes rodea a quince familias residentes en la colonia 17 de Septiembre.
A raíz de eso, en horas de la noche, los habitantes son trasladados a un albergue y en el día regresan a sus pequeñas habitaciones, que en su mayoría son construcciones de madera ubicadas a inmediaciones de la colonia Nueva Suyapa, al oriente de la capital.
Las constantes lluvias que se han registrado en los últimos días están causando deslizamientos de tierra en sectores donde por lo irregular del terreno están en peligro de venirse abajo.
Miembros del Cuerpo de Bomberos y de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) recomendaron el pasado martes la evacuación de las familias que habitan en las pequeñas viviendas que fueron construidas hace unos diez años.
Las casas, algunas de material y otras de pedazos de tablas, presentan problemas en sus paredes porque las filtraciones de agua han provocado derrumbes.
Determinación
Después de una evaluación realizada por un equipo especial del Cuerpo de Bomberos, se determinó evacuar y albergar a unas 17 familias.
En horas de la noche, todos se quedan durmiendo en la escuela 17 de Septiembre que se encuentra ubicada en la calle principal.
En horas del día, todos los afectados retornan a sus casas debido a que los maestros del centro educativo aseguran que no pueden ceder las instalaciones porque el año lectivo está a punto de finalizar y los estudiantes no pueden perder las clases.
Entre los afectados están José Daniel Meléndez y su esposa Doris Turcios Rodríguez. La joven pareja teme que si en los próximos días no cambian las condiciones climáticas, su vivienda pueda ceder.
Marvin Mariano Flores junto a Brenda Lizeth Rodríguez y sus tres hijos, Marvin (9), Glenda (5) y Nahomy Flores (3), también viven en carne propia la pesadilla.
Vigilias
Los últimos tres días no han podido dormir debido a que en la parte baja de su casa la tierra se está cayendo y el abismo está a menos de un metro de las paredes.
Pasamos despiertos casi toda la noche, vigilando que las paredes no se vayan a derrumbar porque el agua se filtra y está rajando las bases que sostienen la estructura de madera y de zinc”, dijo Flores.
La preocupación se ha extendido a los demás hogares. María Petrona Hernández asegura que el peligro está latente debido a que arriba de su casa el terreno es un relleno y no existe ningún tipo de protección ni mucho menos un muro de contención para evitar deslizamientos.
Doña María todos los días que llueve observa cómo el agua se introduce en los pequeños cuartos y en la sala cuyo piso es de tierra.
Ante el peligro a que están expuestos los pobladores de este sector de la ciudad, Copeco y el Cuerpo de Bomberos determinaron habilitar un lugar para que los afectados puedan permanecer al menos en el período que se presentan las lluvias que ponen en riesgo la integridad de niños y adultos.
A raíz de que la mayoría de las personas son de escasos recursos económicos, se les hizo entrega de colchonetas, ropa y alimentos.