Estados Unidos
El Congreso boliviano busca consenso para convocar a un referendo por una nueva Constitución -rechazada por la oposición y clave para los planes del gobierno-, presionado por una marcha de miles de indígenas que se acercan a La Paz para demandar su aprobación.
“Hoy (ayer domingo) es un día definitivo”, afirmó el ministro de Agricultura, Carlos Romero, sobre la urgencia que tiene su partido, el oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), para llegar a un acuerdo con tres partidos de derecha y centroderecha, entre ellas Podemos, la principal fuerza rebelde.
El Congreso bicameral se instaló el sábado para comenzar a discutir la convocatoria a referendo para aprobar la nueva Constitución, vital para que el presidente Evo Morales pueda afianzar su programa político, asentado en una visión con fuerte dosis indígena y estatista.
Tras una interrupción el sábado, el Parlamento debió reiniciar sus sesiones ayer, una vez que una comisión interpartidaria ofrezca un paquete de acuerdos sobre los cambios que podrían introducirse a la nueva Carta Magna.
El ministro Romero aseguró que en el diálogo, comenzado hace una semana, se acordaron hacer ajustes de forma y fondo a “más o menos un centenar de artículos” de los 400 que tiene la norma, y aseguró, sin entrar en detalles, que las observaciones opositoras han sido respondidas, por lo que corresponde “entrar a decisiones políticas”.
Si Bolivia es Estado, República o Nación; el sistema de reforma de la Constitución; la composición del Congreso, la relación entre justicia ordinaria e indígena; la formación del poder Electoral y la elección por voto de autoridades judiciales son algunos de los temas que han generado polémica.
A ellos se sumaron las demandas de cinco de los nueve departamentos de Bolivia para formar gobiernos territoriales autónomos.