Estados Unidos
El presidente Barack Obama tomó el volante ayer y durante una conferencia de prensa anunció el plan de rescate que la industria automotriz estadounidense seguirá, para evitar que General Motors y Chrysler sean declaradas en quiebra.
El gobierno considera que ambas empresas automotrices no le presentaron planes aceptables para que reciban más dinero de rescate, en una decisión que monta un escenario de crisis en Detroit y pone en marcha lo que podrían ser los dos últimos meses de las mismas.
“Este sector es más que ningún otro, un emblema del espíritu estadounidense y un símbolo del éxito de Estados Unidos”, estimó Obama. “Es uno de los pilares de nuestra economía”, agregó. En este sentido, el mandatario consideró que el sector automotor deberá realizar un esfuerzo “sin precedentes”.
Así que el gobierno no está dispuesto a continuar financiando a los dos grupos a menos que demuestren que pueden volver a ser rentables.
Obama advirtió que la recuperación de la industria automotriz estadounidense no podrá realizarse sin pasar por mayores supresiones de empleos. “Hay empleos que no podrán ser salvados y plantas que no reabrirán”, afirmó.
El gobierno de Washington dio a conocer que apoyará las garantías de nuevos vehículos adquiridos entre General Motors y Chrysler como una medida de recuperar el interés de los clientes y lograr incrementar así las ventas.
El Departamento del Tesoro aseguró que tomó esta iniciativa para eliminar el temor de los consumidores en torno a la validez de las garantías, al comprar nuevos vehículos de las dos automotrices en peligro de llegar a la quiebra.
Washington exhortó a GM a presentar un nuevo proyecto de reducción de costos en sesenta días, así como a la empresa Chrysler a establecer un pacto definitivo con Fiat en treinta días con el objeto de conseguir un nuevo respaldo del Gobierno.
Especialistas en el tema concluyeron que los planes de reestructuración entregados por las dos automotrices el pasado 18 de febrero “no son viables” dada la actualidad económica.
Amenazas de desempleo
En febrero, GM había anunciado su intención de suprimir 47,000 empleos en el mundo este año, luego de haber eliminado ya varias decenas de miles de puestos desde 2006.
Por su parte, Chrysler preveía la supresión de 3,000 empleos este año, para cerrar su plan de viabilidad luego de haber eliminado más de 30,000 puestos entre 2007 y 2008.
Chrysler, la empresa que se encuentra en peores condiciones, ya ha avanzado en una de las exigencias de Obama. La empresa anunció que ha llegado a un acuerdo final con la italiana Fiat para formar una alianza que ya se inició en marzo.
El presidente de Chrysler, Bob Nardelli, dijo a través de un comunicado que “Chrysler, Fiat y Cerberus han alcanzado un acuerdo sobre el marco de la alianza global, apoyado por el Departamento del Tesoro”.
Las decisiones
General Motors anunció luego que considera ahora la posibilidad de acogerse a la ley de quiebras, eventualidad que había rechazado hasta el momento, por el previsible impacto sobre sus ventas en Estados Unidos.
Si emplean esta opción, estas empresas podrán “limpiar antiguas deudas que les están pesando para volver a encaminarse”, señaló Obama.
Para ayudar a los fabricantes a sobrevivir, “será necesario un esfuerzo sin precedentes de todas las partes (...) para ver a la industria automotriz superar esta época de dificultades”.
* Opinión: Para Obama, los planes de reestructuración de General Motors y de Chrysler fueron muy pequeños y llegaron demasiado tarde.
Congresistas piden igualdad
Congresistas estadounidenses acusaron al presidente Barack Obama de tener un doble criterio para los bancos en quiebra y los fabricantes de automotores, luego de que el mandatario exigiera la renuncia del presidente de General Motors, Rick Wagoner.
A Wagoner “se le pidió la renuncia como una oferta política pese a que había dirigido la penosa reestructuración de GM hasta la fecha”, dijo el representante de republicano Thaddeus McCotter por Michigan, estado donde nació la industria automotriz estadounidense.
“¿Cuándo los presidentes ejecutivos de Wall Street que reciben fondos del TARP tendrán el honor de renunciar? ¿La Casa Blanca se molestará en evocar el tema? Lo dudo”, afirmó, refiriéndose al programa gubernamental de rescate de bancos (Troubled Asset Relief Program).
El Senador demócrata Carl Levin, también de Michigan, admitió que existe un doble criterio pero enfatizó que “es algo con lo que tenemos que vivir y manejar” para salvar a la industria automotriz.
“Ha existido un doble criterio durante largo tiempo”, dijo Levin a los periodistas.