Estados Unidos
Barcos de guerra de Brasil, Colombia, Perú, México, Chile, Canadá y Estados Unidos se unen en una fuerza multinacional dotada de aviones y helicópteros de combate, y lanzan bombas y misiles que hunden un buque enemigo que amenazaba la seguridad del continente.
Se trata de una hipótesis en un ejercicio de guerra, pero el blanco elegido es real y también la gigantesca operación de ataque: el antiguo destructor estadounidense USS Conolly, que estaba inactivo desde 1998, quedó destrozado por el bombardeo y se hundió en el mar. Para las fuerzas latinoamericanas que participan en el entrenamiento se trata de una buena ocasión de ejercitarse en técnicas de guerra convencional.
"Todos pudieron atacar y disparar armamento, es una gran oportunidad para los países con menos recursos", explicó el capitán de navío colombiano Flavio Jaime, uno de los oficiales latinoamericanos que intervienen en el ejercicio Unitas, que por primera vez se realiza en territorio estadounidense.
El hundimiento del destructor USS Conolly -ataque que solo en el número de misiles empleado tuvo un costo de varios millones de dólares- se convirtió en la operación de mayor envergadura en el llamado Unitas Gold, que está celebrando los 50 años desde que se iniciaron en 1959 estos ejercicios navales interamericanos, los más antiguos del mundo.
El USS Conolly, construido en 1975 y con últimos desplazamientos en los años ‘90 en el Golfo Pérsico y el Mediterráneo, recibió más de 400 disparos de munición, dos cohetes con alto explosivo, cuatro bombas MK-83 de 400 kilos lanzadas por aviones F-18 y el impacto de cinco misiles.