Italia
El presidente italiano advirti贸 el viernes un aumento "inquietante" en la intolerancia hacia los inmigrantes, un d铆a despu茅s que el gobierno devolvi贸 una embarcaci贸n en la que llegaban m谩s de 200 inmigrantes sin revisar sus casos.
Giorgio Napolitano dijo en un mensaje en el 157掳 aniversario de la polic铆a estatal italiana que la cooperaci贸n internacional deb铆a ser prioritaria en la lucha contra la inmigraci贸n ilegal.
El presidente, cuyo papel es mayormente simb贸lico, dijo que el aumento en el contrabando humano "arriesga crear una percepci贸n vaga sobre inseguridad y casos preocupantes de intolerancia" entre los italianos.
El jueves, el gobierno hizo caso omiso a la agencia de refugiados de las Naciones Unidas y devolvi贸 a Libia a m谩s de 200 inmigrantes rescatados en el Mediterr谩neo, neg谩ndose a permitir que solicitaran asilo en Italia.
El ministro del interior Roberto Maroni calific贸 la operaci贸n como "momento decisivo" en la lucha de Italia contra la inmigraci贸n ilegal y dijo que deb铆a ser un modelo para otros pa铆ses europeos.
La Organizaci贸n para Refugiados de las Naciones Unidas, Amnist铆a Internacional y Human Rights Watch censuraron la medida y dijeron que Italia viol贸 las leyes internacionales al negarse a permitir que los inmigrantes solicitaran asilo.
Maroni _que procede del partido Liga Norte帽a, antiinmigrante_ dijo que Libia ten铆a instalaciones adecuadas para entrevistar a los emigrantes a fin de determinar si merec铆an asilo y elogi贸 a Libia por recibirlos. Tambi茅n propuso un acuerdo de patrulla fronteriza conjunta entre Italia y Libia.
Libia es un punto de partida com煤n para muchas operaciones de contrabando humano a las costas italianas.
Human Rights Watch dijo que Libia ten铆a antecedentes terribles en el tratamiento a los emigrantes quienes, se帽al贸, suelen ser sometidos a detenci贸n por tiempo indefinido "a menudo en condiciones inhumanas y degradantes".
Libia no ha firmado la Convenci贸n de la ONU para Refugiados de 1951 ni tiene una ley sobre asilo, agreg贸 la organizaci贸n. Seg煤n la convenci贸n, de la que Italia es signataria, Roma no puede devolver a una persona que podr铆a ser sometida a persecuci贸n.