China
Una multitud abarrotó ayer unas ruinas del suroeste de China para conmemorar el año transcurrido desde que un terremoto devastó la región, que dejó cerca de 87,000 muertos y desaparecidos.
El presidente chino Hu Jintao y otros dirigentes del país guardaron un minuto de silencio para recordar a las víctimas.
Hu, acompañado por el viceprimer ministro Li Keqiang, se encontraba el martes en Yingxiu, donde se localizó el epicentro del sismo hace un año.
Tras el minuto de silencio, prosiguió la ceremonia oficial con un discurso del número uno chino.
El sismo de nivel ocho en la escala de magnitud de momento -el más violento ocurrido en China en 30 años- devastó una zona montañosa al noroeste de la capital provincial, Chengdu, provocando una terrible catástrofe.
El primer aniversario del terremoto dio pie a un nuevo enfrentamiento entre las autoridades chinas y los periodistas extranjeros.
Los periodistas denunciaron que las autoridades, que organizaron un viaje de prensa oficial estrictamente controlado, les impidieron desplazarse libremente a Sichuán para entrar en contacto con la población siniestrada.
Por su parte, Hou Xiongfei, número dos de la propaganda de Sichuán, calificó a los corresponsales occidentales de agitadores.