México
Un presunto lugarteniente del narcotráfico fue detenido en el norte del país cuando volvía de un bautizo organizado por uno de los barones de las drogas más buscado.
Rodolfo López Ibarra, “El Nito”, fue capturado cuando bajaba de un avión privado en las afueras de la ciudad norteña de Monterrey y donde lo esperaban dos vehículos con hombres armados para llevarlo a unas oficinas desde donde asumiría el control del narcotráfico del cartel de los hermanos Beltrán Leyva.
López, de 33 años, declaró que había acudido a un bautizo en el puerto turístico de Acapulco, organizado por Arturo Beltrán Leyva, uno de los líderes del cartel, según indicó la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
En Acapulco se entrevistó con Beltrán por 10 minutos, tiempo durante el cual “recibió instrucciones respecto a las actividades que debería realizar como nuevo encargado de la plaza de San Pedro Garza García”, refirió la Sedena.
San Pedro Garza García, a más de 690 kilómetros al norte de México, es una de las municipalidades más ricas del país que también colinda con Monterrey, capital del estado de Nuevo León.
“El Nito”, quien llegó procedente de Acapulco en una aeronave Cessna 550, al parecer sería el sustituto de Héctor Huerta Ríos, “La Burra”, quien era el principal operador de los Beltrán Leyva en Monterrey hasta su captura en marzo.
La ubicación y captura se logró después de una denuncia ciudadana anónima que alertó a militares la llegada de López, señaló la Sedena.
Otras 12 personas fueron detenidos junto con “El Nito”.
El Cartel de los Beltrán Leyva es una de las seis principales organizaciones del narcotráfico identificadas por la Procuraduría General de la República (PGR) y por cuyos líderes se ofrece una recompensa de hasta 30 millones de pesos (unos dos millones de dólares).
Uno de los hermanos Beltrán Leyva (Alfredo, alias “El Mochomo”) fue detenido a principios de 2008, aunque la PGR identifica a dos más (Arturo y Mario Alberto o Héctor) como los líderes del cartel que lleva su apellido.
* CAMPAÑA: El gobierno de México emprendió en diciembre de 2006 una lucha contra el narcotráfico con el despliegue de 36,000 militares en varias zonas del territorio mexicano, en una confrontación que ha dejado desde principios de 2008 más de 7,300 muertos.