Estados Unidos
El miércoles, cuando Obama anunció que el gobierno se retirarÃa del acuerdo de cumplir con la orden judicial de publicar las imágenes, explicó que en ellas habÃa muy poco que aprender y mucho que temer. Pero ofreció especulaciones a ambos lados de la balanza.
"La publicación de esas fotos no beneficiarÃa nuestros conocimientos de lo que ha realizado en el pasado un pequeño número de individuos", afirmó. "De hecho, la consecuencia más directa de publicarlas, en mi opinión, serÃa fomentar los sentimientos antiamericanos y poner a nuestras tropas en mayor peligro".
La primera afirmación no es aceptada por todos. En 2005, en una decisión de ordenar la publicación de las imágenes, el juez Alvin K. Hellerstein, del tribunal de distrito de Manhattan, dijo que las fotos darÃan un atisbo de si los excesos efectivamente fueron algo aislado y no autorizado. Y la pretensión de que la publicación cause daños es difÃcil de medir o de probar.
"Los terroristas de Irak y Afganistán no necesitan pretextos para su barbarie", escribió Hellerstein. También en el caso de los papeles del Pentágono, la Suprema Corte falló en favor de su publicación, diciendo en esencia que no era suficiente la especulación sobre los daños posibles. Por supuesto, hay profundas diferencias entre los dos casos. Uno se referÃa a la constitucionalidad de una restricción previa respecto de publicar información que ya se encontraba en poder de la prensa. La otra es sobre si los grupos de derechos civiles tienen derecho a obtener ese material conforme a la ley de libertad de información.
Pero los dos contienen la afirmación de que la publicación causarÃa daños graves.