Estados Unidos
Una vez que Sonia Sotomayor sea confirmada a la Corte Suprema, las numerosas horas de preguntas predecibles y respuestas cautelosas de sus audiencias de confirmación en el Senado serán archivadas y olvidadas.
La jueza tomará sus decisiones en la manera que le parezca correcta y nadie podrá pedirle cuentas por lo que dijo ante los senadores.
Esa es la regla, por lo general tácita, de los procesos de confirmación: los votos dejan de contar una vez que han sido emitidos.
Esta vez, sin embargo, esta realidad fue mencionada en un breve diálogo entre Sotomayor y el senador demócrata Arlen Specter que pasó casi desapercibido.
“¿Hay algo que el Senado o el Congreso pueda hacer si un nominado dice una cosa cuando está sentado a esa mesa y hace exactamente lo contrario una vez que cruza la calle?”, preguntó Specter, en referencia a la sede de la Corte Suprema, ubicada enfrente del edificio del Senado donde se hizo la audiencia.
Claro que Specter sabía la respuesta, “no”, pero Sotomayor no se lo dijo tan frontalmente. “Esa, de hecho, es una de las bellezas de nuestro sistema constitucional... que hay una separación entre los poderes”, dijo la jueza hija de puertorriqueños.
“La gente tiene diversas concepciones sobre lo que es bello”, señaló el senador.
Sotomayor contestó: “Bueno, la única ventaja que usted tiene en mi caso es que tengo un historial de 17 años que creo que demuestra la forma en que abordo la ley y la deferencia que le muestro a las otras ramas del gobierno”.
No hay razón para pensar que Sotomayor vaya a cambiar de curso cuando se convierta en jueza suprema.
Sin embargo, no sería la primera vez -ni la segunda- que eso suceda, para la decepción de los presidentes que postularon a algunos jueces y del Senado que los confirmó a puestos vitalicios.
* Voto: El republicano de más alto rango en el Senado dijo ayer que no votará a favor de la nominación de la jueza Sonia Sotomayor a la Corte Suprema.