Afganistán
El presidente Hamid Karzai y su rival Abdalá Abdalá se consideraron ayer ganadores de los comicios presidenciales, al día siguiente de que un millón de afganos acudieran a las urnas pese a los atentados y ataques de los insurgentes islamistas.
Los resultados preliminares no serán hechos públicos antes del martes, mientras Afganistán y decenas de países con fuerzas militares y organizaciones de ayuda en el país aguardan a saber quién guiará los destinos de la convulsionada nación en los próximos cinco años.
El próximo presidente encara una agenda llena de crisis: el aumento de la violencia insurgente, corrupción generalizada y el narcotráfico. Las proclamaciones de victoria de Karzai y Abdalá son un intento de ganar en los titulares y los funcionarios de la Comisión Electoral Independiente dijeron que es demasiado pronto para que las campañas se declaren ganadoras.
El recuento en los colegios electorales ha sido completado, pero los boletos fueron enviados a Kabul, dijeron esos funcionarios.
La campaña de Abdalá dijo que investiga las denuncias de fraude en las provincias meridionales, en las que Karzai debía haber acumulado votos.