Alemania
Casi catorce años después de que trabajosamente se lograra un acuerdo de paz para Bosnia en Dayton, Ohio, las colinas que se levantan en torno de Sarajevo todavÃa suscitan en el visitante incómodos pensamientos de las lÃneas de mira de los francotiradores. Al estar ahà en persona, en una visita en mayo con el vicepresidente Joe Biden, la violencia de los años noventa no se sentÃa tan lejana.
Biden recorrió los Balcanes a bordo del Air Force 2, visitando Serbia y Kosovo, con la meta de revivir la atención hacia esta región, pronunciando su discurso más serio ante el parlamento bosnio y advirtiendo de los peligros de volver a caer en "viejos hábitos y antiguas animosidades". Biden no es el único que emite estas advertencias. En el número más reciente de la revista Foreign Affairs, con el tÃtulo "La muerte de Dayton", Patrice C. McMahon y Jon Western señalan que, debido a divisiones étnicas que se niegan a sanar, a la corrupción generalizada y al estancamiento polÃtico, "ahora el paÃs está al borde del colapso" y, "a menos que se controlen, las tendencias actuales hacia la fragmentación casi con toda certeza desembocarán en la reanudación de la violencia".
La pacificación
Ya sea que ocurra asà o no, la fuerza de pacificación que tiene la misión de reprimir cualquier estallido ahora cuenta con menos de 2,000 hombres. Y ya se retiró el contingente estadounidense, promesa y fuerza disuasora para quienes justificadamente dudan de la resolución de la Unión Europea de intervenir cuando se necesita la fuerza. Estas circunstancias podrÃan causar alarma generalizada, si es que alguien las hubiera notado para empezar. No solÃa ser asÃ. Estábamos acostumbrados a no tener que gritar para ser escuchados acerca del tema de Bosnia. El puro nombre evocaba las violaciones, las torturas, los hogares incendiados y las tumbas colectivas que caracterizaron una guerra de tres años y medio, en la que más o menos murieron 100,000 personas, en su mayorÃa musulmanas.
Pero eso fue hace mucho tiempo. Para gran parte del mundo occidental, Bosnia es prácticamente un problema olvidado, muy abajo en la lista de prioridades, encabezada por paÃses como Irán, Irak y Corea del Norte. Y como para hacer que se entienda la idea, el arquitecto de los acuerdos de paz de Dayton durante el gobierno de Bill Clinton, Richard C. Holbrooke, actualmente enviado especial del gobierno del presidente Barack Obama, tiene las manos ocupadas con la guerra en Afganistán y con la aun más complicada situación en el vecino Pakistán, paÃs que cuenta con el arma nuclear.
Si la atención pública se ha desviado de Bosnia, eso se debe a que hay cuestiones más apremiantes en esta época de terrorismo y paÃses nucleares descontrolados. Pero también es función del simple hecho de que este paÃs, tan dividido étnicamente, se encuentra en el centro de una Europa más unida, más estable y, a veces, francamente más aburrida que en tiempos de la guerra civil.