Nicaragua
La intolerancia está a flor de piel y cualquier crítica a la decisión de la Corte Suprema de Nicaragua, de abrirle el camino a Daniel Ortega para que sea reelecto, detona protestas, ataques y vandalismo.
Eso le sucedió al embajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, quién el miércoles pasado acusó a los magistrados sandinistas del Poder Judicial de actuar "indebidamente" y "en secreto" para derogar el pasado 19 de octubre una norma constitucional que prohibía la reelección presidencial sucesiva.
Las declaraciones de Callahan provocaron una airada reacción del gobernante Frente Sandinista que el jueves sacó cientos de seguidores a las calles para exigir la expulsión del diplomático por "injerencista". Los manifestantes atacaron con piedras, huevos y cohetes artesanales la embajada estadounidense en Managua.
Las manifestaciones continuaron ayer cuando decenas de jóvenes afines al gobierno sandinista bloquearon con piedras y llantas incendiadas la avenida que pasa frente a la Universidad Centroamericana en Managua, para repudiar la visita del embajador a un evento académico.
Callahan se vio obligado a abandonar el lugar protegido por un grupo de antimotines, luego de que se presentara una turba orteguista que hacía coro a los medios oficialistas, e incluso lanzaron morteros artesanales en el interior del recinto universitario.
El embajador tenía previsto participar en la Feria Internacional de la Cultura y la Amistad, y tuvo que abandonar a prisa la Biblioteca José Coronel Urtecho, ante el acoso de los periodistas orteguistas que actuaban como activistas políticos del FSLN.
Un grupo de periodistas decían ser "nicaragüenses" y exigían a gritos a Callahan que "pidiera perdón al pueblo de Nicaragua por sus declaraciones emitidas por el fallo de la Corte Suprema de Justicia".
"Non grato"
Aunque el gobierno nicaragüense no ha planteado oficialmente el retiro de Callahan, altos dirigentes sandinistas y allegados de Ortega insistían hoy en declararlo "non grato".
"Es un diplomático irrespetuoso que ojalá se fuera cuanto antes de Nicaragua", porque "es injerencista, debería irse de inmediato", pidió el ex canciller del primer gobierno sandinista y ex secretario general de la ONU, Miguel d’Escoto, en declaraciones al oficialista Canal 4.
Para D’Escoto -cercano a Ortega-, la posición de Callahan responde a intereses de sectores republicanos que a su juicio aún dominan las esferas de poder en Washington, "a pesar de la elección de una persona tan decente y buena como el presidente Barack Obama". Las protestas contra la "intervención" del embajador "yanqui" forman parte de las acciones emprendidas en las últimas dos semanas por grupos sandinistas contra activistas, dirigentes de oposición y organizaciones civiles que han criticado el fallo y anunciado protestas.
Cruce diplomático
Minutos después del ataque a Callahan, la disputa pasó a Washington y esta vez los embajadores ante la Organización de Estados Americanos (OEA) de Nicaragua y Estados Unidos fueron los protagonistas. Ambos representantes intercambiaron críticas por las protestas del jueves ante la embajada norteamericana en Managua.
El embajador estadounidense Lewis Amselem denunció que "manifestantes fueron conducidos a la embajada y protestaron con pancartas previamente impresas y tenían artefactos para lanzar piedras que usaron para destrozar el consulado", en una reunión del Consejo Permanente que debatió la situación en Honduras.
La policía presente en la manifestación, que pedía la renuncia del embajador estadounidense Robert Callahan acusándolo de injerencista, "permitió que procedieran los ataques", afirmó Amselem.
Mientras el nicaragüense Denis Moncada afirmó que la manifestación fue producto de "declaraciones inadmisibles injerencionistas e intervencionistas" que obligaron "a que una parte de la población de Managua se movilizara".
Mientras en Honduras se cierra una puerta con el acuerdo para salir de la crisis, "en Nicaragua se está abriendo otra puerta altamente preocupante, como es el injerencismo desmedido por parte del embajador de Estados Unidos en nuestro país", fustigó Moncada.
Momentos después, Amselem dijo que el fallo judicial que avaló la aspiración de Ortega a postularse a la reelección en 2011 se inserta en una serie de hechos preocupantes en Nicaragua, como las cuestionadas elecciones municipales de noviembre de 2008.
"Me parece conmovedor que Nicaragua exija elecciones libres en Honduras, como una manera de tener en otro país lo que no tiene en el suyo propio", ironizó Amselem.
* El artículo: 147 de la Constitución de Nicaragua, que inhibe al presidente y vicepresidente para postularse para un segundo período consecutivo en el cargo, quedó sin valor tras el fallo de la Corte Suprema.
Orteguismo ratifica a magistrados de apelaciones
Managua. Ocho magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) ratificaron de manera unilateral a 16 magistrados de los Tribunales de Apelaciones de diversas regiones del país, bajo el argumento de que sus colegas liberales se niegan a formar quorum en la Corte Plena para confirmar dichos nombramientos.
La Asociación de Jueces y Magistrados de Nicaragua (Ajumanic) acusó a los magistrados liberales y en particular al magistrado y presidente de la Corte Suprema de Justicia, Manuel Martínez de ocasionar "retardación de justicia" en los tribunales a nivel nacional, por su negativa de convocar a Corte Plena para nombrar o ratificar a los 16 magistrados de los tribunales de apelaciones a quienes se les había vencido su período hace dos meses, destaca La Prensa de Nicaragua.
En rueda prensa, el magistrado orteguista Francisco Rosales, aseguró que ante la negativa de los magistrados liberales de convocar a sesión, los magistrados sandinistas se tomaron la atribución de ratificarlos.
"El período de los magistrados nombrados es por cinco años y el presente acuerdo surte efecto a partir de esta fecha", precisó Rosales, aunque señaló que esperan que sus pares liberales se presenten a firmar el documento.