Estados Unidos
Los estadounidenses acudieron masivamente a las tiendas para los saldos del "viernes negro" tras el Día de Acción de Gracias, a la búsqueda de gangas en una economía todavía marcada por la crisis.
Largas colas de compradores se formaron desde la madrugada frente al comercio de descuentos Target de Brooklyn y las grandes tiendas de Manhattan.
"Las ofertas son mejores que el año pasado, con descuentos de más del cincuenta por ciento", dijo Varere Jordan, un chofer de 62 años que trabaja en el metro de Nueva York y que tras llegar a Target a las cinco de la mañana se llevó un televisor de pantalla plana por 249 dólares.
Se estima que unos 57 millones de estadounidenses fueron de compras el viernes, mientras que otros 77 millones estaban dispuestos a hacerlo si se enteraban de buenas ofertas, según una encuesta de la Federación Nacional de Minoristas.
Crisis
En momentos en que el mundo se pregunta si Estados Unidos está saliendo de la recesión, el estado del sector comercial es un indicador crucial y el "viernes negro" constituye un barómetro importante.
Llamado así porque es el día en que los comercios se aseguran balances positivos, pasando del "rojo" al "negro", el "black friday" da el pistoletazo de salida de las compras de cara a las fiestas de fin de año, que para las tiendas representan el 20% de los ingresos anuales. Las rebajas de ese día especial siempre atraen hordas de compradores, al punto que el año pasado un empleado murió aplastado por la muchedumbre.
Este año, los analistas son prudentemente optimistas. Una encuesta de BDO Seidman anticipó un incremento del 1.8% este fin de semana.
Con la desocupación que alcanza el 10%, se espera que este año los consumidores sean más exigentes y las expectativas de los vendedores son más moderadas. La Federación Nacional de Minoristas anticipa una caída del 1% en los gastos para las fiestas de fin de año.