México
La policía de la Ciudad de México liberó el jueves a 107 personas que se encontraban retenidas como rehenes y eran obligadas a trabajar en una fábrica que operaba en la capital mexicana, informaron las autoridades.
El procurador general de justicia de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, indicó que la Policía también arrestó a 23 personas, a quienes se les presentarán cargos de tráfico de personas, durante una redada en una fábrica clandestina ubicada en el barrio de Iztapalapa, al este de la capital mexicana, que producía ropa y bolsas de compras.
La Policía fue guiada a la fábrica -ubicada entro de un centro de rehabilitación para alcohólicos y drogadictos- por uno de los trabajadores que logró huir del lugar, indicó Mancera.
"Las víctimas eran explotadas y algunas sufrieron abusos sexuales", agregó el procurador. Algunas víctimas que sufrían deshidratación y desnutrición fueron hospitalizadas, mientras que otros sufrían de heridas y fracturas de huesos, indicó Mancera.
Centro de rehabilitación
Los empleados, cuyas edades iban desde los 14 hasta los 70 años, eran obligados a trabajar hasta 16 horas al día y solo tenían derecho a un descanso de 30 minutos. Se les alimentaba con patas de pollo y vegetales podridos, agregó.
La mayoría de las víctimas, de etnias indígenas que no hablaban español, fueron sacadas de las calles por sus captores y llevadas al centro de rehabilitación Santo Tomás-El Elegido de Dios.
Una de las víctimas, un hombre originario del estado de Oaxaca (sur), aseguró haber ido al centro engañado por unos hombres vestidos de policía.
"Me dijeron que me iban a hacer un estudio de la sangre y yo fui contento (...) Después me tenían como esclavo. Fueron casi 90 días detenido, incomunicado de mi familia", dijo a la cadena Televisa el secuestrado, quien se identificó como Pilar (bien Pilar) Armas.