Dinamarca
La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Clima, destinada a dar una respuesta mundial al cambio climático que amenaza al planeta, comenzó ayer sus sesiones en Copenhague.
Los representantes de 192 paÃses, encabezados por el primer ministro danés Lars Loekke Rasmussen, asistieron en sesión plenaria al inicio de dos semanas de negociaciones, que culminarán el 18 de diciembre, en presencia de más de 100 jefes de Estado y de gobierno.
"El mundo está depositando sus esperanzas en ustedes por un corto perÃodo de tiempo en la historia de la humanidad", dijo Rasmussen a los delegados reunidos en el Bella Center de la capital danesa. "Al final (de las próximas dos semanas de negociación) debemos poder devolverle al mundo lo que hoy nos dado: la esperanza de un futuro mejor", agregó.
La conferencia comenzó, con 45 minutos de retraso respecto al horario previsto, con la proyección de una pelÃcula sobre los pueblos del mundo enfrentados a las consecuencias del calentamiento global, en la que una niña pequeña pide a los participantes: "Por favor, ayuden a salvar el mundo".
Aparecen luego el ex arzobispo sudafricano Desmond Tutu y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que llaman a concluir un acuerdo ambicioso para evitar que el mundo sea presa de las catástrofes climáticas. La misión de este cónclave, histórica por su magnitud, es limitar a dos grados centÃgrados el alza de la temperatura media de la superficie de la Tierra, lo que necesita una drástica reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los delegados buscarán además definir un mecanismo que permita encaminar cientos de miles de millones de dólares de ayuda a los paÃses pobres, para permitirles reducir sus emisiones de CO2 y enfrentar cambios climáticos que conllevarán sequÃas, inundaciones, penuria alimenticia, ciclones y enfermedades.
Entre los lÃderes mundiales que participarán en el final de la conferencia la próxima semana figuran el presidente Barack Obama, el primer ministro chino Wen Jiabao, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula de Silva, el primer ministro indio Manmohan Singh y los dirigentes de la Unión Europea (UE).