Haití
La situación de miles de personas en las calles de Puerto Príncipe, hostigadas por el sol, es "desesperada", mientras que los hospitales de la capital haitiana no dan abasto para atender el incesante flujo de heridos, explicó el Comité Internacional de la Cruz Roja.
En la gran plaza del Champ de Mars, repleta por miles de personas que lo perdieron todo, "la situación es desesperada", cuenta un portavoz del CICR en el lugar, Simón Schorno.
Según el CICR, decenas de miles de sobrevivientes, temiendo réplicas del terremoto, pasaron su quinta noche a la intemperie, pese a los miles de cuerpos en descomposición que aún no han sido recogidos.
"Hay cuerpos hinchados en descomposición en las calles, un líquido amarillo sale de muchos de ellos. Las motos y los automóviles los evitan, pero nadie los mira", según Schorno.
Existen milagros
Los milagros y la violencia se alternaban el domingo en Haití, con el hallazgo, cinco días después del sismo, de más personas vivas entre las ruinas de un Puerto Príncipe donde aumenta el pillaje y los supervivientes vagan hambrientos bajo un sol implacable. Un danés miembro de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah) fue rescatado el domingo con buena salud, luego de permanecer casi cinco días bajo los escombros.
"Recién lo rescataron sin un rasguño", declaró un alto responsable de la Minustah, que solicitó el anonimato, al referirse al sobreviviente Jen Kristensen.
Al amanecer del domingo los socorristas habían rescatado a tres personas entre los escombros de un supermercado: una niña de 7 años, un hombre de 34 y una mujer de 50 que tuvieron la fortuna de verse rodeados de alimentos. Una cuarta persona, un hombre, seguía vivo bajo los escombros a la espera de ser sacado.
Estas cuatro personas se suman a los 70 sobrevivientes encontrados hasta ahora bajo los escombros de Puerto Príncipe por los 43 equipos internacionales en el lugar, que suman 1,739 socorristas y 161 perros.
El aeropuerto
Aviones cargados de ayuda, decenas de personas obligadas a dormir sobre el asfalto por no poder partir, toneladas de asistencia que esperan ser distribuidas debido a una mala coordinación: la ira crecía el sábado en el aeropuerto de Puerto Príncipe. "¡Invadamos la pista!", gritó una persona. "Hay que hablar con Obama", exclamó otra.
Decenas de franceses y francohaitianos eran trasladados el sábado por la mañana: desde el sismo devastador que azotó a Haití el martes, estas personas esperaban ser evacuadas y el viernes iba a ser el día.