Estados Unidos
Al Melquist estaba desempleado en 2008 cuando votó por Barack Obama para presidente de Estados Unidos, seducido por el carisma y las soluciones que el polÃtico prometÃa para los problemas económicos y las guerras en Afganistán e Irak.
Desde entonces, el ingeniero en programas informáticos dejó de buscar trabajo y se mudó porque el casero que le rentaba habÃa perdido el inmueble por no pagar la hipoteca durante 13 meses. La casa quedó vacÃa.
Melquist quema sus ahorros y hace trabajos de internet por su cuenta para sobrevivir y completar el gasto de su familia de cinco personas.
Millones de estadounidenses, igual que Melquist, estuvieron pendientes el miércoles por la noche del informe del Estado de la Unión de Obama, llenos de esperanza de soluciones, pero cautelosos.
Los electores están conscientes de que en diversas localidades de Estados Unidos no están mejor hoy que cuando llevaron a Obama a la presidencia.
Desilusionados por la situación, muchos están hartos de los polÃticos y las promesas que les hacen, y les exigen que pasen de las palabras a los hechos frente a los problemas.
"Obama dice muchas cosas", expresó Melquist, de 41 años. "No creo que lo que diga se cumpla", apuntó.
En su discurso, Obama reconoció que persiste la devastación económica en Estados Unidos y que el cambio en el que desea que todos crean "no ha llegado pronto", frente al desempleo, el cierre de empresas y la caÃda del valor de las viviendas.
Obama asimismo aseguró que es hora de "asumir el momento" y "dedicarse con seriedad a arreglar los problemas que obstruyen nuestro crecimiento en Estados Unidos".
Aunque muchos estadounidenses escucharon lo que querÃan en el intento de Obama por reconectarse con ellos, algunos ponen en tela de juicio la capacidad del mandatario y sus legisladores para que sigan adelante y pongan las cosas en su lugar.
El enfermero Jorge Carrillo escuchó el informe por televisión mientras atendÃa a pacientes en una sala de emergencias en Miami Beach.
Carrillo expresó profunda inconformidad porque no se aprobó la reforma del sistema de salud y criticó a Obama por sus grandes declaraciones sin planes concretos.